Rutina, problemas y disgustos pueden pasar de tragedia a comedia gracias al sentido del humor. Experiencias de matrimonios que llevan “años de circo” pueden ser útiles para los primeros años de casados.

   “Mi marido se olvidó de nuestro segundo y tercer aniversario. En esas dos ocasiones me puse a llorar y me amurré. Al cuarto año me dije a mí misma que no podía permitir que una fecha bonita se convirtiera en motivo de pelea. Decidí enfrentar el tema con humor: lo esperé sentada en el sofá vestida de novia, con nuestros dos hijos vestidos de paje. Después de poner cara de terror, porque se acordó que de nuevo se le había olvidado, nos reímos mucho juntos”, cuenta Ana María, ahora próxima a cumplir 13 años de casada.

   “Tuvimos tres hijos súper seguidos y por distintas razones no se dio eso de contárselo a mi marido de manera original. Como yo sabía que el pobre estaba medio asustado por la carga económica que implica una familia numerosa, cuando quedé esperando al cuarto decidí darle la noticia con “efectos especiales” para matar el chuncho: con el scanner truqué una foto donde salía él embarazado y con la ecografía adentro de su guata. Con la complicidad de su secretaria se la dejé en su escritorio en la oficina. Parece que cuando llegó por la mañana casi se desmayó de la impresión”, dice muerta de la risa Alejandra Parada, 38 años.

   Juan Eduardo Valdés recuerda un aniversario de matrimonio en que no tenía un peso para comprarle un regalo a su señora y viceversa. Pero en la noche, si tenía para ella una sorpresa preparada, Él fue al baño, se desvistió, se puso una cinta por todo su cuerpo y apareció triunfal por la puerta: “Hola, soy tu regalito”.

   Aunque hay situaciones de suyo sabrosas, Marcela Salas decidió estrujar más aún la ocasión que tenía entre manos. Ella fue una de las afortunadas ganadoras de un jeep, más moto de agua, más bencina para todo el verano, más dos semanas con todo pagado en Pucón, todo esto sorteado por un mall. Cuando la llamaron para comunicarle la noticia su marido estaba de viaje así que tuvo tiempo para planear la broma que nos detalla riéndose con el recuerdo. “Cuando llegó del viaje le conté que mi hermana, que ha hecho varios comerciales de TV, me había llamado ofreciéndonos la súper oportunidad de salir en una foto publicitaria junto a nuestros dos hijos para promocionar las vacaciones del mall. Le dije que nos pagaban un millón de pesos, una cifra que le hizo entusiasmarse y decir que sí. Partimos al mall y él iba convencido que nos iban a sacar la foto. Al llegar al estacionamiento le dije: “Gordo, sabes, no te he dicho toda la verdad. Lo que pasa es que la foto es en ropa interior….”. La cara que puso, de horror, fue increíble. “Pero gordo, piensa un poco, necesitamos la plata, además que tu puedes salir con calzoncillos largos…”. Y cuando se negaba a entrar, yo insistía “pucha, gordo, ya estamos comprometidos, piensa en la plata…”. Así llegamos a la oficina de marketing y recién ahí supo la verdad. “Todavía me da ataque de risa acordándome de ese día”.

   Una anónima protagonista de la siguiente anécdota ilustra que es mejor vencer con humor la suceptibilidad. Ella, casada con un hombre varios años mayor que ella decidió no teñirse las canas a medida que fueron apareciendo. Y aunque es bastante joven aún, a los cincuenta años ya todo su cabello, castaño oscuro antes, era blanco. Una noche, cuando ambos leían cada cual apoyado en su almohada, él le preguntó, como que no quiere la cosa: ¿Usted no piensa nunca teñirse el pelo? Ella se quedó muda, con aquella preguntita rondando en la cabeza: ¿Qué-está tratando-de-decirme?

   ¿Por – qué – no – me – lo – dice – con – todas – sus – letras? Al día siguiente fue a la peluquería, se tiñó las canas, osea todo el pelo, y al llegar a casa se hizo un gorrito de papel de regalo plegado y cuando apareció el marido, le pidió que desatara la cinta. Entonces apareció rubia como Marilyn Monroe…

   La filosofía del humor

   Así como la falta de sentido del humor crece junto a las mañas y quejas, el sentido del humor aflora cuando la persona es capaz de disfrutar las cosas simples de la vida.

   Los administradores de empresas y jefes de personal saben que el sentido del humor ayuda a crear ambientes más relajados y favorecedores para la solución de conflictos. También ayuda a soportar la excesiva carga de trabajo y nos protege contra el estrés.

   La solución a los problemas no viene sola, por el simple hecho de sonreír. Pero la actitud positiva puede ser determinante al decidir qué acciones se llevarán a cabo para enfrentar un problema. Es lo que algunos psicólogos llaman “optimismo inteligente”.

   El sentido del humor está muy ligado a la madurez y a la inteligencia porque se nutre de la rapidez de reflejos. La base de la risa y del humor está en sacar las cosas de contexto, relacionarlas con recuerdos, invertir significados, hacer juego de palabras.

   > Existen estudios que demuestran que las personas que atraviesan situaciones difíciles son las que desarrollan un humor más agudo y lúcido, encontrando motivos para reír incluso en casos de extrema gravedad.

   María Ester Roblero C.

   Tomado de: www.hacerfamilia.net

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