diciembre 2007


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   El evangelio de San Lucas cuenta que Dios envió al arcángel San Gabriel a Nazaret, manifestando a María que había sido elegida para ser Madre de Dios. Muchos cuadros representan esta escena, que llamamos Anunciación. (más…)

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   Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro SeñorLos periódicos cuentan que alguien -mujeres, hombres y también niños- ha expuesto heroicamente su vida par salvar a otros, arrostrando peligros, incluso la muerte, para ayudar a sus semejantes. Se les puede llamar “salvadores”; y los que han sido salvados recuerdan con agradecimiento a quienes les ayudaron en momentos difíciles. En el tema anterior decíamos que Dios se apiadó de los hombres y les prometió un Redentor para salvar a la humanidad del pecado y de sus graves consecuencias. Para salvarnos, Dios envió a su Hijo, que es Jesucristo, el Cristo, o Jesucristo. (más…)

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   Sucedió esto hace muchos años. Era un día abrasador del mes de julio. A las tres de la tarde estaban en el campo varios campesinos segando el trigo dorado y brillante como el oro. Aquellos segadores tenían una sed abrasadora. Como no tenían agua y la fuente estaba lejos, mandaron a un muchacho con un cántaro a buscarla. (más…)

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   Era rubio, de ojos azules y de profesión payaso. Un payaso excepcional. Ya de niño empezó a actuar en circos ambulantes y la gente reía estrepitosamente y le aplaudían a rabiar. Su nombre era Charles. (más…)

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   Santo Tomás Moro fue uno de los mejores abogados de su tiempo, llegó a consejero del Rey Enrique VIII y más tarde a Canciller de Inglaterra. Era un hombre jovial, amable, respetuoso con todos. Poseía dos virtudes maravillosas: la firmeza y la sinceridad en decir la verdad. (más…)

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   Una noche del mes de abril de 1847 regresaba a su casa San Juan Bosco después de haber asistido a un enfermo. Avanzaba a prisa por las silenciosas calles de Turín, cuando al doblar una esquina vio cerca de él un grupo de jóvenes mal trazados, de unos dieciocho años de edad, que estaban ociosos junto a la puerta de una taberna. De buena gana hubiera cambiado de ruta San Juan Bosco. Pero ellos le vieron y uno de los jóvenes le saludó con una blasfemia. San Juan Bosco, que tenía un espíritu audaz, se puso delante de ellos y les dijo: “Buenas noches, amigos; me parecía que me llamabais, ¿qué tal estáis?”. El grupo quedó tan sorprendido que no supieron qué contestar. Por fin uno de ellos rompió el silencio y dijo que tenía mucha sed, pero no tenía dinero. Otro le indicó a San Juan Bosco les pagara una ronda. San Juan Bosco, sonriente, les dijo: “Con mucho gusto. Y además les pagaré dos”. Uno de ellos le cogió familiarmente del brazo y le dijo: “Suelte la mosca”. Pero San Juan Bosco le replicó: “Yo también quiero beber con vosotros”. San Juan Bosco se dirigió con todos ellos a la taberna de las Tres Gallinas, pues en ella se vendía un vino superior. (más…)

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   San Juan Bosco fue un santo que supo dar alegría y gozo a los demás. Desde niño empezó a realizar juegos de prestidigitador ante un público algo numeroso. Todos rodeaban al muchacho deseosos de ver los prodigios que les anunciaba. Y todos veían maravillados sus juegos de manos, cómo el agua se transformaba en vino, la cebolla en un conejo. Pero lo que más admiraba el público era ver cómo el muchacho tenía un pollo decapitado encima de una alfombra, luego lo metía en una canasta y de repente salía el pollo vivo, que se ponía a saltar y a cantar. San Juan Bosco llegó incluso a ejercitarse con maestría a saltar como en los circos sobre un caballo lanzado a la carrera y ponerse de pie sobre el lomo. (más…)

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