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La “clonación terapéutica”, para obtener embriones humanos de los que extraer células madre (stem cells) genéticamente compatibles con el paciente, es presentada como la gran esperanza para restaurar tejidos dañados. En realidad, esta es solo una de las vías abiertas a la medicina reparadora, nueva técnica que promete proporcionar tratamientos a una amplia variedad de enfermedades que hoy no se pueden curar. El siguiente repaso de las investigaciones recientes permite comprobar que esta medicina del futuro tiene muchas posibilidades distintas de la clonación.

    Justo Aznar

    Desde hace tiempo es conocido que diversos tejidos y órganos humanos son capaces de autorrepararse o incluso de regenerarse. Emulando a esta capacidad biológica autorreparadora de los tejidos, se ha desarrollado la medicina regenerativa, que busca reparar los tejidos u órganos que fallan e incluso reconstruirlos como si fueran nuevos. Ampliando el concepto de medicina regenerativa se llega a la medicina reparadora, la cual, además de utilizar todas las modernas tecnologías de trasplantes por donación de órganos, se propone reparar los tejidos dañados utilizando mecanismos similares a los que de forma natural usa el organismo para este fin.

    Células versátiles

    La medicina reparadora se basa, en gran medida, en la utilización de células madre, que tienen la posibilidad de desarrollarse hacia células de su mismo tejido o de otros.

    Tres recientes descubrimientos han marcado el desarrollo del conocimiento y utilización de las células madre, y han abierto el camino para su uso potencial en un amplio abanico de enfermedades.

    El primero fue comprobar que las células madre de algunos órganos adultos mostraban mucha más plasticidad de lo que en principio se creía, pudiendo incluso transformarse en células madre multipotentes (Proc Natl Acad Sci USA 94: 4080, 1997; Science 279: 1528, 1998).

    El segundo fue poder aislar y cultivar células madre embrionarias hasta hacer que se diferencien en células de una gran variedad de tejidos (Science 282: 1145, 1998; Proc Natl Acad Sci USA 95: 13726, 1998).

    El tercero fue que las células madre se detectaron también en órganos tales como cerebro y músculo (Cell 96: 25, 1999; 96: 737, 1999; 97: 703, 1999), que previamente se creía que carecían de ellas y que por tanto no podían regenerarse.

    La oveja “Dolly” cambia el panorama

    Otro paso fundamental para poner en marcha la medicina reparadora fue el desarrollo de las técnicas de clonación, especialmente de mamíferos. El gran avance con la oveja Dolly (el primer mamífero clónico) fue que el material genético utilizado se obtuvo a partir de una célula adulta, en este caso de ubre de oveja, consiguiendo reprogramar su núcleo, hasta desdiferenciarlo y hacerlo útil para ser transferido a un ovocito de otra oveja y, tras un estímulo adecuado, conseguir la fecundación.

    Esta técnica abría la posibilidad de crear embriones de mamíferos, incluso humanos, con el material genético obtenido de una célula adulta y de desarrollar, a partir de los embriones generados, cultivos de células o tejidos que pudieran ser posteriormente utilizados para trasplantarlos al donante del material genético. Con ello se posibilitaba la denominada clonación terapéutica.

    Para sistematizar nuestro estudio, se podría decir que la medicina reparadora puede dirigirse hacia dos grandes áreas: A) la reparación directa de tejidos o B) la creación de agrupaciones celulares, tejidos u órganos con finalidad de trasplante.

    En el primer caso (A), la reparación de tejidos podría realizarse de diversas formas: A.1) por inclusión en el tejido lesionado de fracciones sanas del mismo tejido, generalmente de origen fetal; A.2) por inclusión, en el tejido dañado o en el torrente circulatorio del paciente, de células madre del mismo tejido; A.3) por inclusión en el tejido dañado de células madre embrionarias, de otro tejido o de cordón umbilical.

    El segundo procedimiento (B) se puede llevar a cabo a partir del cultivo de células madre obtenidas de: B.1) embriones, B.2) cordón umbilical o B.3) tejido adulto.

    Células que migran a su objetivo

    En cuanto a A.2, en diversas experiencias se ha comprobado que las células madre de un determinado tejido pueden unirse a ese mismo tejido dañado y desarrollarse hacia células adultas sanas, tanto cuando se inyectan directamente en el tejido, como cuando se introducen indirectamente a través del sistema circulatorio (Science 290: 1479, 2000). Por el momento, nadie conoce exactamente cuál es el mecanismo por el que las células madre introducidas a través del torrente circulatorio reconocen al tejido dañado y llegan hasta él; pero, sin duda, esta capacidad puede aprovecharse para reconstruir tejidos lesionados, o incluso para transportar diversos medicamentos hasta ellos.

    A partir de tejidos adultos

    Los experimentos recién citados emplean células madre del mismo tejido que, en cada caso, se trata de reparar. Resultados igualmente prometedores se han logrado con células madre embrionarias, adultas de otro tejido o de cordón umbilical (A.3).

    En los dos últimos años se han realizado abundantes experiencias en este terreno. Algunas de las más recientes muestran las posibilidades de las células madre de sujetos adultos. Por ejemplo, dos ensayos en animales han comprobado que las células madre de médula ósea son capaces de convertirse en células de músculo cardiaco. La primera de estas investigaciones fue presentada por Ray Chan y su equipo (Universidad McGill de Montreal) en la 73 asamblea anual de la Asociación Americana del Corazón (Nueva Orleans, noviembre de 2000); la segunda, por científicos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos en la 42 reunión de la Sociedad Americana de Hematología (San Francisco, diciembre de 2000). Y en diciembre pasado se publican en Science dos trabajos que demuestran que células madre de médula ósea implantadas en animales de experimentación se pueden trasformar en neuronas, es decir, células nerviosas adultas (cr. Helen Blau et al., Science 290: 1775, 2000, y Eva Mezey et al., Science 290: 1779, 2000). Estos ensayos abren la posibilidad de que células de médula ósea, fáciles de obtener, puedan constituir una fuente alternativa de neuronas en pacientes con enfermedades neurodegenerativas o con lesiones del sistema nervioso central.

    Problemas de la clonación terapéutica

    Para crear agrupaciones celulares, tejidos u órganos con finalidad de trasplante (B) se utilizan en general células madre de distintas fuentes, especialmente de embriones, cordón umbilical o tejido adulto, que posteriormente pueden transformarse en células adultas de su propio tejido o de otro. Los ensayos a partir de embriones humanos (B.1) comenzaron con dos trabajos, publicados en noviembre de 1988 por los equipos de los estadounidenses J.A. Thomson (Science 282: 1145, 1998) y J.D. Gearhart (Proc Natl Acad Sci USA 95: 13726, 1998). Ambos lograron obtener y cultivar células madre procedentes de embriones humanos en fase de blastocisto, en el primer caso, o de fetos abortados, en el segundo.

    Pero el método más polémico es el que recurre a la llamada clonación terapéutica, a fin de generar embriones clónicos de los que obtener células que puedan cultivarse para conseguir células de otros tejidos. Con independencia de los reparos éticos que merece, la clonación terapéutica tiene otros problemas metodológicos, de los cuales no es el menor el de obtener suficientes óvulos humanos. Recordemos que para conseguir a Dolly se utilizaron varios cientos de óvulos de ovejas; como una mujer solo produce 400 óvulos en toda su vida fértil, es fácil deducir la escasez que habría, amén de la laboriosidad metodológica para obtenerlos. Por ello dos importantes empresas de biotecnología, Stem Cell Sciences y BioTransplant, estiman que este problema podría resolverse utilizando óvulos de animales, especialmente cerdos, filogenéticamente muy cercanos a los seres humanos.

    Primer paso hacia la creación de tejidos

    Para evitar los problemas éticos dimanados de la utilización de células madre obtenidas de embriones se ha planteado la utilización de células madre procedentes de cordón umbilical (B.2) o de tejido adulto (B.3). Particular interés tiene este último método, por la mayor disponibilidad de esos tejidos. En este caso, se puede recurrir a tres fuentes: B.3.1) células madre de tejidos adultos, que después pueden generar células de su propio tejido o de otro; B.3.2) células somáticas adultas que se pueden desdiferenciar hasta células madre y después transformarse en células de su propio tejido o de otro; B.3.3) células somáticas adultas que directamente se pueden transformar en células de otros tejidos.

    El objetivo de esta breve revisión era valorar los métodos de obtener células madre sin recurrir a embriones, dadas las dificultades éticas que presenta el uso de estos últimos. Como la finalidad de la clonación terapéutica es indudablemente positiva, pues se trata de obtener tejidos para trasplantes, con las grandes posibilidades clínicas que ello comporta, parece de especial interés conocer en qué medida se puede conseguir lo mismo de otra manera. Como se ha puesto de manifiesto en estas líneas, las posibilidades son amplias y, por tanto, es fundada la esperanza de encontrar caminos éticos asequibles para la medicina reparadora en los próximos años.

    Justo Aznar es Jefe del Departamento de Biopatología Clínica en el Hospital La Fe (Valencia).
(c) Aceprensa (www.aceprensa.com). Reproducido con autorización.

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