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   Noción
   El aborto es la expulsión prematura de un feto no viable, cuando no es posible la supervivencia fuera del seno materno. En la actualidad, el progreso médico ha hecho descender el límite de viabilidad y existen casos de fetos de sólo 20 semanas nacidos vivos y con evolución favorable, aunque esto es raro. Cuando el feto es ya viable se habla de parto prematuro. Aunque lo que realmente caracteriza al aborto, desde el punto de vista ético-moral, no es tanto la expulsión prematura del feto, sino su muerte: lógicamente, cuando el feto vivo no es viable, a su expulsión sigue siempre la muerte.

   Prácticamente iguales que el aborto son la embriotomía y el feticidio, que consisten en dar muerte al embrión o al feto dentro del seno materno. Lo mismo logran algunas técnicas más recientes, presentadas, como eficaces métodos de control de la natalidad, que actúan como verdaderas sustancias abortivas. Nos referimos al DIU (dispositivo intrauterino) y a la RU-486.

   Formas

   Recordamos la terminología empleada, según se considere el aborto desde el punto de vista médico, jurídico o moral.

   1. Desde el punto de vista médico.

a) Aborto espontáneo, casual o involuntario, que se produce en los primeros días de la gestación (se le llama aborto ovular) o más tarde. Suele ser secundario a lesiones maternas u ovulares que provocan alteraciones que pueden conducir al defectuoso desarrollo e incluso a la muerte del huevo, en cuyo caso éste es expulsado espontáneamente. Obviamente, no plantea ningún problema moral puesto que es, como hemos dicho, involuntario.

b) Aborto provocado, cuando es procurado voluntariamente. Es del que aquí tratamos.

c) En la terminología médica se habla a veces de “aborto terapéutico” para referirse a aquel con el que se intentan suprimir en la madre los riesgos, reales o supuestos, provocados por la existencia de un embarazo. Es un término impropio y a efectos morales debe ser incluido dentro del provocado.

   2. Desde el punto de vista jurídico

   Hasta los años sesenta, sólo tenía interés el denominado aborto criminal considerado como delito grave en los Códigos Penales. Actualmente, repasando el ordenamiento jurídico de aquellos países donde el aborto está legalizado (el aborto sigue siendo un grave delito, aunque se haya despenalizado), se advierten diferentes modalidades:
– para favorecer la salud física o mental de la madre;
– cuando el embarazo es consecuencia de violación o incesto, o se produce en una mujer que no ha alcanzado determinada edad;
– cuando la madre ha padecido rubeola en una fase crítica de la gestación (con el riesgo consiguiente de una malformación congénita del niño) o ha estado expuesta a otros riesgos (como ciertos fármacos o radiaciones ionizantes) de trastorno de desarrollo fetal;
– cuando se ha diagnosticado por amniocentesis o por otros medios el síndrome de Down u otra anomalía cromosómica;
– cuando los padres padecen deficiencia mental y se considera que son incapaces de atender adecuadamente al hijo.

   Aparte de estas indicaciones, presuntamente basadas en consideraciones médicas, eugenésicas o médico-sociales, algunos instrumentos legales autorizan el aborto por razones socioeconómicas o simplemente económicas (1).

   3. Desde el punto de vista ético

   En este aspecto solamente tiene interés la clasificación entre aborto directo (directamente provocado) e indirecto. El primero, querido directamente como fin principal, incluye todos los tipos de aborto provocado que puedan plantearse, desde el mal llamado aborto “terapéutico” hasta el criminal. Aquí el aborto se busca como fin o como medio para obtener un fin: salud de la madre, evitar que nazca un niño subnormal, motivos de honor, etc. Por el contrario, el aborto indirecto no es querido ni buscado directamente, sino que es consecuencia -accidental o probable- de una intervención dirigida a curar un mal de la mujer, independiente de suyo del embarazo; por ejemplo, la extirpación de un cáncer de útero en una mujer embarazada, o una intervención en caso de embarazo ectópico, cuando es acompañado de hemorragia o, en general, del aborto que podría seguirse de la aplicación de remedios médicos aplicados a la madre para curar directamente una enfermedad grave.

   Nota:
(1) En España, 1998, los grupos abortistas intentaron la aprobación de un proyecto de Ley (el llamado “cuarto supuesto”) que fue rechazado por el Parlamento.

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