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  Precedida por una fuerte campaña mediática, que la acusaba de antisemita, reaccionaria y sádica, La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, se ha estrenado en Estados Unidos y otros países anglosajones con un éxito de taquilla sin precedentes, que seguramente repetirá en Europa, donde se estrena poco antes de Semana Santa. Este hecho en sí, unido a las primeras reacciones positivas de muchos críticos y espectadores, han desactivado prácticamente las polémicas previas, muchas de ellas demagógicas.
  Jerónimo José Martín
  2/03/2004.-

  En cuanto a la calidad cinematográfica de la película, la crítica estadounidense se ha dividido, aunque dominan los reproches ideológicos entre los detractores, y abundan los comentarios entusiastas entre los que se centran en lo estrictamente fílmico. Entre estos últimos comentaristas se cuentan varios de los mejores críticos de Estados Unidos, como Roger Ebert o Jack Garner, que otorgan a la película la máxima calificación. De hecho, en http://www.critics.com –el sitio de referencia de la crítica especializada estadounidense–, la película tiene una calificación media de casi tres estrellas sobre cuatro. El público ha votado en la taquilla llenando los cines. Por otro lado, no debería extrañar esta buena acogida de la película. Al fin y al cabo, Mel Gibson es una de las estrellas más populares y más rentables de Hollywood. Además, como director, es responsable de las sobresalientes El hombre sin rostro (ver servicio 27/94) y Braveheart (ver servicio 122/95), esta última ganadora de cinco Oscar, incluidos los correspondientes a mejor película y director.

  Fuentes místicas

  En el ámbito artístico, lo más discutido de la película de Gibson es la extrema crudeza de muchas escenas. Gibson asegura que esto se debe sobre todo a su fidelidad casi textual a los cuatro Evangelios. Y que también se inspira en el libro La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que recopila las gráficas revelaciones particulares sobre la muerte de Jesús de la mística alemana Ana Catalina Emmerich (1774-1824).

  Gibson asegura que “no hay nada de violencia gratuita en esta película. (…) Nos hemos acostumbrado a ver crucifijos bonitos colgados de la pared. Decimos: ‘¡Oh, sí!, Jesús fue azotado, llevó su cruz a cuestas y le clavaron en un madero’, pero ¿quién se detiene a pensar lo que estas palabras significan realmente? Entender lo que sufrió, incluso a un nivel humano, me hace sentir no solo compasión, sino también me hace sentirme en deuda”. Hay que enmarcar ese afán de veracidad de Gibson en el mismo ámbito de los escritores místicos de los que parte. En sus escritos, muchos de ellos reflexionaron sobre la Pasión con gran violencia expresiva, precisamente porque eran conscientes de que muchas veces sólo nos remueven las emociones fuertes. Ni que decir tiene que Gibson también se ha inspirado en la Sábana Santa de Turín, inquietante icono que parece confirmar, con impactante crudeza, la historicidad de los relatos evangélicos sobre la Pasión. Y el propio cineasta ha reconocido su esfuerzo por imitar en su película el estilo pictórico de Caravaggio, cuyas imágenes son famosas por el crudo naturalismo que emana de sus contrastes entre luces y sombras.

  La tragedia total

  Al margen de su inspiración mística y pictórica, Gibson recurre también al hiperrealismo visual precisamente porque es recurso habitual en el cine de hoy, y sobre todo en los dos géneros en los que cabe encuadrar su película: la tragedia y la épica. Basta repasar los candidatos a los Oscar para encontrar películas actuales que emplean dramáticamente –con más o menos acierto– una gran violencia visual: El retorno del rey, Master & Commander, Mystic River, Cold Mountain, 21 gramos, Monster…  La verdadera cuestión, estética y moral, es el sentido que dan estos directores a ese recurso a la violencia. El tema lo ha analizado con especial lucidez el escritor español Juan Manuel de Prada (ABC, 28-II-2004). “Paradójicamente –señala respecto a La Pasión de Cristo–, su contemplación provoca incomodidades en una época que ha encumbrado la exhibición gratuita de violencia a un rango artístico. Dudo mucho que Gibson exceda en truculencia a Tarantino o Kitano, tan idolatrados por el gusto contemporáneo. ¿Por qué la violencia enfática, hiperbólica, de esos cineastas fascina, mientras que la de Gibson provoca rasgamientos de vestiduras? Por una razón evidente: porque no es gratuita, porque interpela al espectador, porque lo obliga a enfrentarse al dolor en estado puro. Nos hemos acostumbrado a una violencia banal, coreográfica, meramente esteticista, que hace del hiperrealismo una forma sublimada de irrealidad; no podemos soportar, en cambio, la violencia catártica que estimula nuestro horror y nuestra piedad, que nos hace partícipes de un sufrimiento sobrehumano y nos ayuda a entender en toda su magnitud un sacrificio que remueve nuestra capacidad de comprensión”. Frente a este planteamiento, algunas voces críticas reclaman una visión de Cristo no tan radical, menos sufriente y más conciliadora, identificando esos adjetivos como un despojamiento de los perfiles conflictivos de Jesús. No es nueva esta pretensión; la cruz fue un escándalo tanto en tiempos de los primeros cristianos como ahora.

  Por otra parte, Gibson ha querido trascender esa brutalidad con una visión profundamente espiritual de los hechos que describe. “Realmente –ha dicho–, quería expresar la magnitud del sacrificio, al mismo tiempo que su horror. Pero también quería una película que tuviera momentos de verdadero lirismo y belleza, y un permanente sentimiento de amor porque, a fin de cuentas, es una historia de fe, esperanza y amor”.Con la autorización de: www.aceprensa.com

  “La Pasión de Cristo”, Maimónides y los éxitos de taquilla
    Algunas organizaciones judías han intentado que la Iglesia católica condene por antisemitismo la película de Mel Gibson La Pasión de Cristo. Pero las autoridades católicas no han visto ningún motivo para hacerlo, por la sustancial fidelidad de la película a los relatos evangélicos. También autores judíos han subrayado que es coherente con lo que cuenta la tradición judía sobre la muerte de Cristo.

  David Klinghoffer, judío, columnista del semanario neoyorquino Jewish Forward, recuerda en The Vancouver Sun (24 enero 2004) lo que cuenta la tradición judía acerca de Cristo. “Al igual que los Evangelios cristianos –que constituyen la base del guión de Gibson–, la tradición judía reconoce que nuestros líderes religiosos influyeron en la ejecución de Jesús en Palestina en el siglo I. Si Gibson es antisemita, también lo es el Talmud y el mayor sabio judío de los últimos mil años: Maimónides”. Aunque a partir del siglo XVI, señala Klinghoffer, los pasajes relativos a Jesús fueron eliminados del Talmud, aún se conserva la versión original. En la sección llamada “Sanhedrin”, sobre los procedimientos del tribunal supremo judío, se lee: “En la víspera de la Pascua colgaron a Jesús de Nazaret. Y el heraldo iba delante de él durante cuarenta días, diciendo: ‘Jesús va a ser apedreado por practicar magia y seducir y extraviar a Israel. Quien conozca algo a su favor, que venga y declare sobre él’. Y no encontraron nada en su favor”. Según Klinghoffer, “el pasaje indica que la suerte de Jesús estaba por completo en manos del tribunal judío”. La pena que ahí se menciona, añade, coincide con la prevista en la tradición judaica para esos mismos crímenes: ser lapidado y después colgado de un madero. Algunos intérpretes dudan que el Jesús del que habla el Talmud sea el mismo que funda el cristianismo. Pero Maimónides es uno de los sabios judíos que lo identifican con Cristo.

  Maimónides (Córdoba, 1135-El Cairo, 1204) abandonó España después de promulgarse un edicto contra los judíos y se estableció en Egipto. Es el pensador judío más universal y considerado el más sabio por la comunidad judía, que lo nombró nagid (jefe). En su gran recopilación de leyes y creencias judías –Mishne Toráh– escribió: “Jesús de Nazaret, que imaginaba ser el Mesías, fue condenado a muerte por el tribunal”. En su Epístola a Yemen, Maimónides expone que “Jesús de Nazaret (…) interpretó la Toráh y sus preceptos de un modo que conduciría a la anulación radical de la ley judía. Los sabios, de bendita memoria, habiéndose dado cuenta de sus planes, le impusieron una pena antes de que su fama se extendiera entre nuestra gente”. Por lo tanto, concluye Klinghoffer, “es injusto que los judíos critiquen a Gibson por contar lo que el Talmud y Maimónides, así como muchos historiadores, afirman”. En Italia, el rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, tras haber visto la película, ha pedido que el Vaticano condene oficialmente el filme, pues “nos hace regresar a una época anterior al Concilio Vaticano II”. Refiriéndose a esta petición, el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, ha hecho una declaraciones a Il Messaggero (11 marzo 2004) en las que afirma que “la película es una trascripción cinematográfica de los Evangelios. Si fuera antisemita, lo serían también los Evangelios”. “Si una historia así fuera antisemita, plantearía un problema de diálogo judeocristiano, pues equivaldría a afirmar que los Evangelios no son históricos. Hay que darse cuenta de la gravedad de estas afirmaciones”, insiste. “No hay que olvidar que la película está llena de personajes judíos ‘positivos’: desde Jesús hasta María, desde el Cireneo hasta la Verónica, incluyendo a la muchedumbre conmovida, etc.”, subraya. El hecho de que no haya habido declaraciones oficiales, aclara Navarro-Valls, no significa que la Iglesia condene la película, sino que “no tiene nada de antisemita”. “De lo contrario, la jerarquía habría hablado: ya sea el Vaticano, ya sean los episcopados locales”. Navarro-Valls revela que ya hace algún tiempo Abraham Foxman, de la organización judía Anti-Defamation League, vino a Roma para mantener contactos con el Vaticano sobre la cuestión. “El arzobispo John P. Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, le respondió: ‘No veo nada en esta película que pueda ser considerado como antisemita’”. Michael Medved (The Comunitarian Network, vol. 14, n. 1, invierno 2003-2004), conocido crítico de cine, de religión judía, señala que “Gibson ha financiado la película por su cuenta para contar su visión del Evangelio, sin compromisos. Podría haber convencido a cualquier estudio (su ‘estrella’ sigue brillando), pero ha querido evitar tener que ajustar su visión a los criterios comerciales de los productores o a las perspectivas de otras religiones. Algunos judíos están molestos porque Gibson no les ha consultado al escribir el guión o recrear los detalles históricos, pero tampoco lo ha hecho con protestantes u ortodoxos de tradición oriental. ”El hecho de que el antisemitismo a lo largo de la historia haya usado los Evangelios como inspiración contra los judíos quizás pruebe que esos libros pueden ser peligrosos, pero no que lo que cuentan no es cierto. En cualquier caso, lo que las organizaciones judías no pueden pretender es decidir en qué pueden creer los cristianos y en qué no”. Por su parte, A.O. Scott (The New York Times, 7 marzo 2004) aborda el significado de la película en términos de ingresos de taquilla, ya que para la industria del cine, sin ánimo de parecer irreverente, “la recaudación es el evangelio”. Scott afirma que “desde hace tiempo hay pruebas de que en Estados Unidos existe un buen número de gente –un demographic, en la jerga del espectáculo– que quiere que su consumo cultural sea expresión de sus creencias religiosas. Estas personas están dispuestas a gastar dinero en CD, películas y DVD para satisfacer este deseo”. Teniendo en cuenta que el día del estreno Gibson prácticamente recuperó los 30 millones de dólares que costó la película, ha sido un éxito que no pasará inadvertido a la industria cinematográfica, concluye Scott.Con la autorización de: www.aceprensa.com

  Noticias y artículos sobre la película “The Passion”
– Mel Gibson revienta Hollywood
http://sweetrome.blogspot.com/2004_02_22_sweetrome_
archive.html#107787834628926717
– Escándalo y estulticia
http://sweetrome.blogspot.com/2004_02_29_sweetrome_
archive.html#107815863775118434
– Lo que Gibson buscaba con «La Pasión», lo ha conseguido: golpea
http://sweetrome.blogspot.com/2004_02_15_sweetrome_
archive.html#107710294722210040
– Gibson’s Passion
http://www.firstthings.com/ftissues/ft0403/opinion/hittingerlev.html
– La asociación católica de comunicación analiza «La Pasión» de Mel Gibson
http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=49613
– Caviezel revela detalles llamativos del rodaje de La Pasión
http://www.opinadigital.com/notins.asp?id=
000060200402230301N04
– Asociaciones por la libertad de expresión defienden a Gibson
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=13044
– “La Pasión de Cristo”, de Mel Gibson, un excelente film
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=13315
– “La Pasión” del negocio
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo
=13242&tema2=firmas
– Reacciones por La Pasión de Cristo
http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=3599
– A News Anchor’s Perspective on “The Passion of the Christ”
http://churchofthemasses.blogspot.com/2004_02_01_
churchofthemasses_
archive.html#107592694325805222 
– El padre Thomas Rosica reflexiona sobre «La Pasión» de Mel Gibson
http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=49555
-La Pasión de Mel Gibson, una obra de arte cristiano
http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=49551
– The Passion ocupa la portada de Newsweek
http://sweetrome.blogspot.com/2004_02_08_sweetrome_
archive.html#107632283634697061
-La Conferencia Episcopal de Canadá ofrece material sobre «La Pasión» de Mel
Gibson
http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=49484
Sites
http://www.lapasiondecristo.aurum.es/splash.html
http://www.aciprensa.com/reportajes/passion.htm
http://www.la-pasion.com/
http://www.thepassionofthechrist.com/main.html
http://www.seethepassion.com/
http://www.thepassionoutreach.com/intro.asp
http://passion.catholicexchange.com/
http://www.oremosporlapasion.com
Con la autorización de: www.interrogantes.net
  DECÁLOGO DE LA TELEBASURA
  Según está actualmente el panorama audiovisual, puede resultar de gran
utilidad para los telespectadores, que somos todos, tener un Decálogo que describa características de los contenidos de televisión conocidos como telebasura. Podría ser algo así:
1- La intimidad convertida en espectáculo.
2- El escándalo presentado como normal.
3- La banalidad entronizada como quintaesencia.
4- Asuntos sublimes tratados con frivolidad.
5- La información no contrastada.
6- Los contenidos descontextualizados.
7- La opinión e información mezcladas.
8- La propaganda encubierta.
9- La grosería utilizada como argumento.
10- La transgresión presentada como arte.
       José Murillo

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