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   (Adolescentes, familia y medios de comunicación)
   Ha tenido que salir un informe sobre el consumo de televisión por parte de los niños y niñas de nuestro país para que todos hagamos una reflexión sobre ello. Nos escandalizamos ante los datos que nos aporta: “a las 23:00 horas de lunes a viernes, hay 745.000 niños viendo la televisión, un viernes a las 24:00 horas casi medio millón, entre semana unos 360.000 y a la una de la madrugada de lunes a viernes, 133.000”. Las televisiones prometen crear espacios para invitar a los niños a irse a la cama, utilizar elementos de control para evitar que los menores vean contenidos no apropiados a su edad como el establecer estrictas franjas horarias y hacer programaciones infantiles sin contenidos violentos.

   Todas estas medidas están muy bien, pero se deben llevar a cabo y no quedarse en meros proyectos. Recordemos que no hace muchos años se prometió lo mismo por parte de las televisiones pero pocas cumplieron.

   No obstante, los responsables últimos , no son los medios de comunicación, sino nosotros, los padres. Los niños están en casa, se supone que acompañados por mayores y controlados adecuadamente, entonces, ¿por qué estos datos?. No veamos responsabilidades en otros para descargar nuestras culpas. Son hijos nuestros no debemos olvidarlo y las medidas primeras debemos aportarlas nosotros.

   La importancia de la televisión es enorme, prácticamente todos los hogares tienen una y en la sociedad de consumo en la que estamos sumergidos, ¿cuántos niños / as disfrutan ya de televisión en sus habitaciones?. Primera reflexión.

   Tenemos la responsabilidad de controlar la cantidad y calidad de televisión a la que están expuestos nuestros hijos.¿Cuántas veces nos paramos a pensar qué mensajes positivos o negativos están transmitiendo ese programa que tanto les gusta?. Segunda reflexión.

   Los niños y preadolescentes (8 a 14 años) tienen sus particularidades en gustos y esto, por otro lado, no se les escapa a las grandes compañías de programación y espectáculos. Han crecido o están creciendo con una pantalla de ordenador delante, se sustituye el teléfono por Internet y concretamente con los chats donde hablan con sus compañeros de colegio y hacen nuevos amigos de un universo más amplio ya que a través de la red no hay fronteras (un 46% navega por Internet regularmente) y un 20% tiene teléfono móvil. Así, pasan más horas delante de una pantalla, ya sea de ordenador, videoconsolas o televisión que fuera de casa y del colegio. Todo esto fenómeno mediático y social provoca incomunicación cara a cara, prueben si no a pasar un día sin televisión, sin ordenador, sin telefonía móvil y verán que ocurre. Tercera reflexión. Probablemente sus hijos se sentirán incomunicados con “su mundo”. Esto también engancha.

   Y todo esto no pasa desapercibido para las grandes marcas y estudios de mercado han descubierto una gran mina en nuestros niños adolescentes ya que cada vez son más influyentes en los hogares y sus gustos pocas veces son reprimidos por los padres. De hecho, este grupo de edad es conocido por los expertos en marketing como los “TWEEN”.

   Y no vamos a negar la evidencia de que el influjo de las marcas es cada vez mayor en nuestros hijos y como consecuencia en nuestros hogares. Influyen en nosotros a la hora de la elección de determinados productos para uso familiar, pero ellos difícilmente se dejan influir por nosotros. El vestir con prendas de marcas concretas, oír una música determinada, o llevar tal o cual accesorio en su vestimenta o en su cuerpo forma parte de su identificación con la pandilla o grupo de amigos con los que se relaciona y esto es algo fundamental para ellos.

   Los padres jugamos un papel importantísimo y fundamental que no lo pueden realizar los profesores en los colegios.

   Así,
– debemos prestar mayor atención a la programación que ven nuestros hijos y establecer límites en el tiempo que pasan ante una pantalla.- controlar el acceso a páginas web. (Hay mecanismos en el mercado que facilitan esta tarea. Otra recomendación es tener el ordenador en una sala central de la casa donde podamos tener una visión clara de por dónde navegan nuestros hijos).
– Evitar que vean programas violentos .
– Ver con ellos la televisión, explicándoles la ficción de lo real.
– Estudiar la programación de las distintas cadenas y en reunión familiar diseñar lo que se va a ver durante la semana con un horario determinado.
– Explicarles desde pequeños lo que significa la publicidad y cómo intentan enganchar al consumo.- Acudir, en caso de duda o de necesidad de mayor información a los orientadores de los centros educativos especialistas en este tema.Pero no todo es malo ni todo es bueno en televisión y en internet. A modo de resumen señalamos:

   EFECTOS BENEFICIOSOS DE LA TELEVISIÓN E INTERNET.
– Favorece el conocimiento de un vocabulario más extenso.
– Mayor conocimiento del mundo exterior.
– Puede incitar a un interés por determinadas materias como la Ciencia, Naturaleza, Ecología, Medio Ambiente, Cine, Matemáticas, etc.
– Permite conocer otras culturas, otros países, otras sociedades.
– Practicar lenguas extranjeras.
– Campañas educativas.
– Permite el acceso a páginas web educativas y formativas.
– Programas de entretenimiento y juegos en la red (Ajedrez).

   EFECTOS PERJUDICIALES DE LA TELEVISIÓN E INTERNET.
– Violencia: (Incluidas determinadas series de dibujos animados).
– Publicidad: crea necesidades superfluas y un consumismo precoz.
– Provocan enfermedades y malos hábitos alimentarios: favorecen el sedentarismo, malas posturas, problemas en la vista y en la espalda e incluso ataques epilépticos en exposiciones muy prolongadas.
– Problemas psicológicos: influyen en la conducta, provocan insomnio, miedos nocturnos, disminuye la creatividad e imaginación, etc.
– Problemas sociales: favorecen el aislamiento e impiden la comunicación oral.
– Problemas de adicción: :
– Menor rendimiento escolar.
   Cuarta y última reflexión, ¿cuánto tiempo dedicamos a hablar, con nuestros niños y a escucharles?. Si no lo hacemos cuando nos lo piden o cuando necesitan ser oídos y atendidos, no podemos pretender que luego, ya en la preadolescencia lo hagan. Eduquemos a través del diálogo y respeto a todos .
   ELENA MARCOTE NÚÑEZ.- Socióloga.

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