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   Una comisión parlamentaria alemana concluye que la regulación holandesa no sirve de modelo.
   Santiago Mata. 14/07/2004.- 
   Desde hace tres años es legal en Holanda que un médico “ayude a morir” a pacientes que lo pidan repetidamente, no puedan soportar sus sufrimientos y se encuentren en estado terminal. Las autoridades holandesas reciben notificación de 1.800 casos de eutanasia realizados anualmente conforme a estos presupuestos. Pero hay al menos 1.200 casos anuales que no se registran, y en mil de ellos no se cuenta con el consentimiento del paciente, según un estudio presentado por el diputado alemán Thomas Rachel, presidente del grupo de trabajo evangélico (EAK) del Partido Democristiano (CDU/CSU).


   A pesar de lo que establecen las normas sobre eutanasia, en realidad en Holanda, para matar a un paciente terminal, basta con un informe sobre su estado clínico y psíquico. Ante la posibilidad de que a uno le ayuden a morir sin que lo pida, se ha difundido en Holanda la costumbre de llevar consigo una “declaración de querer vivir”. Rachel presidió una reciente visita de la comisión parlamentaria de “Ética y Derecho en la Medicina Moderna” a Holanda, donde se entrevistó con numerosos médicos, asociaciones de pacientes y políticos. Su conclusión es que “la reglamentación holandesa sobre ayuda a la muerte no puede ser un modelo para Alemania”. 
   Entrevistado por Guido Heinen (Die Welt, 24-VI-2004), Rachel afirmaba que “la ayuda a morir, tal como se practica en Holanda, daña de forma fundamental la dignidad humana, ya que limita fuertemente el derecho a una decisión personal. En Alemania tiene más peso el pensamiento que protege la vida. Nuestras experiencias históricas particulares con la eutanasia, en las que se llegó hasta los asesinatos masivos, desempeñan en ello un gran papel”.   Rachel considera “alarmante” que los políticos y la sociedad acepten en silencio que en un tercio de los casos de eutanasia no se consulte al enfermo: “No se ha seguido al respecto procedimiento penal digno de tal nombre”. La ley de eutanasia ha fallado en uno de sus propósitos principales: el de dar transparencia a la realidad de que haya médicos que matan a sus pacientes. Lo decisivo para aplicar la eutanasia es el estado físico o psíquico del paciente, y no su voluntad. La existencia de las citadas declaraciones muestra, para Rachel, “que hay gente en Holanda que tiene la sensación de que es preciso documentar su deseo de vivir”.

   Junto a esa realidad lamentable que denunciaba, Rachel afirmó haber visto en Holanda ejemplos animantes, como el de un hospicio para enfermos terminales donde un tercio de los pacientes había manifestado, al ingresar, su deseo de que le aplicaran la eutanasia. Ninguno de ellos repitió esa petición al encontrarse más tarde enfrentado a la muerte.

   Con la autorización de: www.aceprensa.com

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