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   En la formación de los chicos participan los padres y los profesores. Algunos padres piensan que esa tarea es propia de los profesores, porque ellos no se sienten competentes como educadores ni tienen tiempo disponible para dedicarlo a los hijos. Por su parte, los profesores dicen que los primeros y principales educadores son los padres, sobre todo en la formación de hábitos y en la educación como personas. En este punto está claro que la educación de los chicos es una responsabilidad compartida y esto justifica la necesidad de colaborar y trabajar conjuntamente los unos con los otros.

    Los profesores tienen una responsabilidad más directa en todo los relacionado con la instrucción y aprendizaje de los alumnos. En los aspectos técnicos de la enseñanza como la determinación y secuenciación de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación, los profesores tienen una legítima autonomía. De todo ello suelen informar a los padres en una sesión general a comienzo de curso. También han de informar a los alumnos de las dificultades de cada asignatura y las estrategias para superarlas.

    Para el chico, el ser buen estudiante está íntimamente relacionado con el aprendizaje de ser persona. En esta formación de la personalidad los padres son los principales responsables y no pueden desentenderse o despreocuparse de ello. delegando esta función en manos del centro educativo.

    Los padres han de velar para que haya coherencia entre las ideas y criterios que sus hijos adquieren en el colegio con el tipo de educación que están dando en la familia, especialmente referido con las convicciones morales y educativas. Deberán, para ello,  conocer el contenido de los libros de texto y de lectura que utilizan sus hijos.

    Una tarea de los padres es preparar un lugar adecuado para el estudio en casa, cuidando el clima de silencio y evitando las interrupciones innecesarias. También pueden mejorar la biblioteca familiar y buscar, si es necesario, un “profesor particular” en casos extremos.

    A través de conversaciones entre padres e hijos se puede enfocar el estudio como una búsqueda de la verdad y no solamente como un medio para superar los exámenes. También conviene enseñar a los hijos el valor del trabajo bien hecho y terminado, así como la adquisición de hábitos de esfuerzo y constancia.

    La educación de los chicos en los tiempos actuales no es tarea fácil y exige estrecha colaboración de padres y profesores, junto con una mayor preparación como educadores y la dedicación del tiempo necesario para estar con los hijos.

    Arturo Ramo García

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