4.gif

            Desgraciadamente algunos jóvenes de nuestra sociedad tienen problemas con las drogas, la bebida o el sexo. A menudo se culpa de esta situación a la influencia de las amistades, a la deficiente educación, a la familia, a la falta de trabajo, etc. En general, hay mucha literatura sobre estos temas y pocos trabajos de investigación para averiguar las verdaderas causas de estas conductas.

            En Estados Unidos se ha realizado un estudio científico sobre una muestra muy amplia de adolescentes (unos 90.000) y se han publicado sus conclusiones el pasado 10 de septiembre en el Journal of the American Medical Association.

            La primera conclusión es que el ambiente familiar es más influyente que el círculo de compañeros u otras circunstancias sociales. Los adolescentes que se sienten unidos cordialmente a su familia tienen poco riesgo de caer en el mundo de las drogas, del alcohol, del tabaco o de las relaciones sexuales prematuras. Cuanto más estrechos sean los lazos familiares y más confianza haya entre padres e hijos menos riesgo hay de sucumbir en esas conductas.

            Es importante que los hijos encuentren alguien en casa al volver del colegio, a la hora de la cena y al ir a dormir. Pero es más influyente la cercanía emocional que la física. El doctor Robert W. Blum, uno de los investigadores y director del Programa de Salud de los Adolescentes, en la Universidad de Minnesota recomienda a cada padre que “tus hijos deben saber que cuando necesiten hablar contigo vas a estar accesible, aunque sea por teléfono”.

            Con respecto a la escuela, se afirma en este estudio que para proteger a los jóvenes de conductas peligrosas no cuenta tanto el tipo de colegio (público o concertado) como que los estudiantes sientan que sus profesores se preocupan por ellos y los tratan con respeto y justicia.

                       Arturo Ramo García.

Otros temas relacionados:
Ejemplos que marcan 
El matrimonio marca la diferencia 
Otros artículos sobre la FAMILIA 

Enviar a un amigo