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   “Alfa y Omega”, nº 294  La doctora Janne Haaland Matlary, Viceministra del Gobierno noruego y catedrática de la Universidad de Oslo, que ha destacado por la defensa de la mujer y de la familia, ha sido invitada por el Colegio Mayor La Alameda, de Valencia, para ofrecer una interesante conferencia en la Jornada sobre El sentido del trabajo universitario.    Ha llegado la hora de un nuevo feminismo, más radical, que parta del conocimiento de que la mayor parte de las mujeres son madres o desean serlo. Ésta es la propuesta de una mujer competente en el tema. Se llama Janne Haaland Matlary, además de ser Viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega y catedrática de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Oslo, está casada y tiene cuatro hijos entre 12 y 17 años. En 1995 fue miembro de la delegación de la Santa Sede en las Conferencias Internacionales de la ONU en Copenhague (sobre el desarrollo social) y Pekín (sobre la mujer) Janne Haaland explica su tesis en el libro Por un nuevo feminismo. Se trata de una reflexión basada en su propia experiencia de mujer, madre, catedrática y política, que termina con una conclusión clara: ha llegado la hora de un nuevo florecer en el que las cualidades femeninas deben desarrollarse en todos los campos de la vida personal y social. 

   Se trata de un punto de vista original, que pretende sentar los fundamentos de un nuevo feminismo, precisamente en un momento en el que el feminismo histórico está haciendo autocrítica.

   Usted habla de la exigencia de un feminismo mucho más radical. Sin embargo, para muchos, el de los años setenta ya lo parecía . 

   Cuando hablo de radical no, quiero decir extremista, sino que me refiero a una actitud que va a las raíces de la cuestión. El feminismo de los años setenta apuntaba a la negación de la maternidad y a la imitación de los hombres. Esto ha impedido, de hecho, todo desarrollo de las cualidades y de las contribuciones femeninas, así como la aplicación de políticas capaces de ayudar verdaderamente a las mujeres .

  ¿Cuáles son las raíces de la cuestión? 

   Ante todo, hay que reconocer que las mujeres y los hombres son diferentes, tienen talentos diferentes. Además, la mayor parte de las mujeres son madres o quieren serlo. El desafío consiste en crear una igualdad que reconozca esta diversidad y especificidad.

  ¿Podría poner un ejemplo concreto ? 

  Es un hecho que las mujeres, incluso las de los países más avanzados en el campo del feminismo, como es el caso de donde procedo, Escandinavia, tienen problemas para conciliar el papel de madre y de trabajadora. Con frecuencia, para poder trabajar, las mujeres se ven obligadas a renunciar a la maternidad .

 ¿Cómo deberían cambiar las políticas a favor de la mujer? 

   Es fundamental garantizar, ante todo, una adecuada baja laboral con motivo de la maternidad, retribuida y con una duración que evite el doble trabajo. Pero el permiso laboral es fundamental también para los padres. No sólo está involucrada la mujer, sino toda la familia. Hay que reconocer a toda la familia y el trabajo que se ejerce en ella. Se requiere, por tanto, aplicar medidas de flexibilidad económica y de políticas sociales específicas. Por ejemplo, en Noruega, aprobamos una ley que permite a las familias escoger entre la guardería pública o el cuidado de los niños en casa. Las mujeres que quieren quedarse en casa cuando los niños son pequeños (hasta los tres años) reciben la misma suma que el Estado destina a la guardería por cada niño.

   En general se dice que la maternidad sale cara tanto a las empresas como a la colectividad. 

   En realidad, para la sociedad es más barato tener hijos que no tenerlos. Basta pensar en las consecuencias sociales negativas, con sus relativos costos, provocadas por la desintegración de la familia o del derrumbe de la falta de responsabilidad para con los hijos. Además, en el cálculo costos-beneficios de las empresas, habría de tenerse en cuenta también el hecho de que las mujeres garantizan tradicionalmente la mayor estabilidad y fidelidad a la empresa.

Con autorización de www.alfayomega.es

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