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   Una historia irreal. Supongamos que la ministra de Sanidad y el ministro de Asuntos Exteriores son una pareja estable…

   Aunque hace unos meses el ministro de Exteriores tuvo un lío con la ministra de Cultura… Que es la actual novia del ministro de Industria, el amigo de la ministra de la Vivienda, ex del ministro de Defensa…

   Es pura fantasía, pero responde a la lógica de la campaña contra el sida que acaba de lanzar el Ministerio de Sanidad español (expresada en esos mismos términos pero solo con nombres de pila). Una campaña que da por supuesto que la promiscuidad es lo normal, y que la fidelidad es un hábito sexual tan en riesgo de extinción como el lince ibérico.

   En cualquier caso, el Ministerio vuelve a presentar el preservativo como “la forma más eficaz de protección” contra el sida. Ciertamente es la única forma de protección si se ha descartado de entrada una conducta sexual responsable y si se ha renunciado a promover cualquier cambio de hábitos sexuales como no sea el de adoptar el preservativo.

   En otros países donde las cifras de contagio son más graves que en España han comprendido ya las limitaciones de este adoctrinamiento para poner un preservativo en cada bolso. En Costa de Marfil, el 12% de las personas de 15 a 39 años están infectadas; en algunas regiones, la proporción alcanza el 20%. Las campañas para extender el uso del preservativo también se frecuentan en estos lugares, pero la estrategia es bastante más amplia, y más reeducativa.

   Ya se han visto los buenos resultados en Uganda, que ha reducido la tasa de infectados del 15% al 5%. Según los estudios, la disminución de casos de sida en Uganda se relaciona más con los cambios de estilos de vida de la población que con el uso del preservativo.

   Costa de Marfil se ha propuesto seguir los pasos de Uganda. Christine Nebout-Adjobi, ministra de la Lucha contra el Sida, dice que “está muy claro que el preservativo, o solo el preservativo, no es la solución. Hay que actuar sobre las costumbres, sobre los valores profundos de las personas, sobre sus valores morales. En Uganda trabajan así y parece que les va bien”, declara a “Mundo Negro” (diciembre 2004).

   Esa convicción se refleja en las campañas del país: “Si usted ha visto los anuncios contra el sida en televisión, que paga nuestro Ministerio, el orden en que se presentan estas cosas es abstinencia, fidelidad y, al final, preservativo”. El Ministerio tiene en marcha un proyecto de “sensibilización de los jóvenes en los valores morales”, entre los que se incluye un tríptico dirigido a jóvenes de 15 a 18 años, titulado “La trivialización del sexo pudre nuestra sociedad”. Quizá el Ministerio de Sanidad español podría comprar los derechos para traducirlo aquí.

   En Costa de Marfil han comprendido también que la estrategia de la lucha contra el sida debe adecuarse a los diferentes públicos, insistiendo en distintos aspectos según los casos y los riesgos. Es lo que los expertos en la lucha contra el sida denominan la estrategia ABC (Abstain, Be faithful, use Condoms): continencia en los jóvenes, fidelidad de los adultos, preservativo si lo anterior no se respeta, pero advirtiendo que reduce el riesgo de infección en un 80-90%, a condición de que se use bien y en todos los casos.

   En Costa de Marfil han aprendido a diferenciar las campañas. Según la ministra, en 1992 empezó un proyecto de información para prostitutas, cuando dos de cada tres eran seropositivas. El fin era informarles de los riesgos de la enfermedad y, en consecuencia, invitarles a usar el preservativo. La campaña ha logrado que en diez años la tasa de prostitutas seropositivas haya bajado a un tercio.

   El Ministerio de Sanidad español todavía no ha aprendido a deletrear este ABC de la lucha contra el sida, y hace campañas con el mismo mensaje para colegialas que para prostitutas.
   Con la autorización de: www.aceprensa.com


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   Sida: Los países que han frenado la epidemia dieron prioridad a la promoción de la abstinencia y la fidelidad

   Ningún país ha parado la epidemia principalmente por medio de la promoción del preservativo

   La reciente conferencia mundial sobre el sida celebrada en Bangkok (11 al 16 de julio) ha constatado el desarrollo de la epidemia y también ha revisado las estrategias seguidas en países donde se ha conseguido frenarla. El caso más patente es Uganda, donde la proporción de infectados ha pasado del 15% al 5% en la última década. En cambio, no hay casos de retroceso cuya estrategia se haya basado en los preservativos.

   Este diagnóstico comienza a abrirse paso en artículos publicados en revistas científicas, algunos de los cuales son mencionados en un servicio de la agencia Zenit. En marzo pasado, dos expertos se preguntaban en la revista Studies in Family Planning si la promoción de preservativos estaba sirviendo para controlar la epidemia (Condom Promotion for AIDS Prevention in the Developing World: Is It Working?). Norman Hearst, de la Universidad de California, y Sanny Chenn, epidemióloga del Departamento de Sanidad de San Francisco, se referían a los países en desarrollo y constataban que en el África subsahariana “los índices de transmisión del VIH han seguido siendo altos a pesar de los altos índices de utilización de preservativos. No hay todavía un ejemplo claro de un país que haya parado una epidemia generalizada principalmente por medio de la promoción del preservativo”.

   Pero sí existen países donde la epidemia retrocede. Hearst y Chenn mencionan Uganda, donde la campaña contra el sida se ha centrado en fomentar la abstinencia para retrasar la actividad sexual de los adolescentes, y en respaldar la fidelidad a una única pareja. Sólo en tercer lugar insiste el programa ugandés en la utilización de condones, y los autores del artículo descartan que el retroceso de la epidemia se deba a esto: “La principal causa de la caída de la incidencia en Uganda ha sido una bajada sustancial en el número de compañeros sexuales casuales”. Este dato se repite, según Hearst y Chenn, con las mujeres embarazadas en zonas de Zambia y Tanzania. En las conclusiones de su estudio, pedían que el uso de condones “se integre mejor con otras estrategias de prevención”, que “se mida más rigurosamente el impacto de su promoción” y que ésta se aumente solo en “grupos de alto riesgo”.

   También un grupo de seis expertos capitaneado por James D. Shelton se atrevió a publicar el 10 de abril en el British Medical Journal un artículo (Partner reduction is crucial for balanced “ABC” approach to HIV prevention) en el que afirmaban que las mismas conclusiones son válidas para Tailandia, Camboya, Etiopía y la República Dominicana: “El cambio de conducta sexual es la clave para prevenir la expansión del VIH”. Shelton y sus colegas tienen la valentía de reconocer lo evidente: “Parece obvio, pero no habría ninguna pandemia global del sida si no hubiera relaciones sexuales de pareja múltiples”. Con un lenguaje “políticamente correcto” proponen combatir la epidemia con una estrategia ABC, donde A sería abstinencia-retraso en las relaciones sexuales, B la fidelidad y C el uso de condones. Los autores piensan que la reducción de personas con las que se mantienen relaciones sexuales ha sido hasta ahora el factor descuidado de la lucha contra el sida.

   En Estados Unidos se empieza a prestar más atención a este “pariente pobre”, y así el Washington Times (3 de febrero) citaba una afirmación de la doctora Julie Gerberding, directora del Centro de Prevención de Enfermedades de EE.UU.: la mejor forma de evitar el papilomavirus humano –una enfermedad de transmisión sexual responsable del 90% de los cánceres cervicales en mujeres– “es tener un único compañero sexual no infectado”. Volviendo al sida, Helen Epstein, investigadora del Centro para la Salud y el Bienestar de la Universidad de Princeton, publicaba un artículo en New York Times Magazine (13 de junio), donde señalaba el “extraño silencio” que sobre la eficacia de la abstinencia y la fidelidad guardan “los documentos de planificación del gobierno, los informes de las agencias de Naciones Unidas, las campañas de concienciación sobre el sida y los programas educativos”. Epstein pasó año y medio a partir de 1993 precisamente en Uganda, por entonces el país con mayor tasa de infección por VIH del mundo. Y fue testigo de la campaña de fidelidad matrimonial promovida por el gobierno ugandés desde 1986, de la reducción de las relaciones sexuales “casuales” en un 60% entre 1989 y 1995, y del consecuente descenso en la infección por VIH.
   Firmante: Juan Domínguez.08-12-2004. Con la autorización de www.aceprensa.com

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