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    Dios habló por medio del profeta Elías, durante los tiempos de Ajab y Ococías, reyes de Israel. Ajab ofendió a Dios más que todos los reyes anteriores y Elías se presentó ante él para anunciarle que como castigo no llovería durante varios años.

    Ajab consintió que su mujer Jezabel mandara matar a todos los profetas de Israel. Elías tuvo que huir y ocultarse en las quebradas de un torrente, al otro lado del Jordán. Los cuervos le traían pan y carne para comer.

    Al tercer año Dios mandó a Elías que se presentara a Ajab, porque ya iba a mandar la lluvia. Para demostrar de forma terminante cuál era el verdadero Dios, Elías propuso que dieran un toro a los sacerdotes de Baal, y otro a él; que prepararan los altares con leña en el monte Carmelo pero sin fuego y el toro troceado encima. El dios que responda con fuego para encender la leña será el verdadero Dios.

    Los sacerdotes de Baal prepararon todo y empezaron a cantar y a danzar en torno al altar invocando a su dios.

    – ¡Gritad más, tal vez Baal duerme! -les decía Elías.

    Acabaron extenuados sin conseguir nada.

    Elías preparó el altar de Dios, que había sido derruido, con doce piedras, puso la leña y colocó encima la carne del toro. Luego ordenó que derramaran cántaros de agua sobre la ofrenda. Invocó a Dios y al instante bajó fuego del cielo que consumió todo. El pueblo se postró exclamando:

    – ¡Éste es el Dios verdadero!

    Luego apresaron y mataron a los sacerdotes de Baal.

        (I Reyes 17; 18, 1-30)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 112) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Ofrecer las tareas por la mañana y a lo largo del día.

   Contenido. Ofrecimiento de obras

   Cada mañana podemos ofrece a Jesús todo lo que somos y lo que hacemos. El ofrecimiento de obras por la mañana es un acto de piedad que orienta bien el día, que lo dirige a Dios desde sus comienzos, de la misma manera que la brújula señala el Norte.
    Es muy conocida esta oración a la Virgen, que sirve a la vez de ofrecimiento de obras y de consagración personal diaria a Nuestra Señora: ¡Oh Señora mía! ¿Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos, y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, ¡oh Madre de bondad!, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

 

    Actividades.- 

1. Cada alumno lee en voz alta el texto y contestan por equipos a estas preguntas:

             a) ¿Qué pasó con Ajab?

             b) ¿Qué mandó Jezabel?

   c) ¿Cómo vivía Elías?

             d) ¿Qué propuso Elías para demostrar cuál era el verdadero Dios?

             e) ¿Qué hacían los sacerdotes de Baal?

            f) ¿Qué pasó con el altar de Elías?

2. Varios secretarios leen las contestaciones de sus equipos. 


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