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Jesús está en el templo. Todo el pueblo se le acerca y Él les enseña.  De pronto, aparecen unos hombres.  Le presentan a una mujer que ha cometido un gran pecado.  Quieren matarla a pedradas. ¿Qué hará Jesús? «El que de vosotros no tenga pecado -dice el Señor-, tire la primera piedra».  Todos se marchan.  Sólo quedan Jesús, sus Apóstoles y aquella mujer.  El Señor la mira con ternura y le pregunta: «¿Nadie te ha condenado?».  Y ella contestó: «Nadie, Señor». «Yo, dice Jesucristo, tampoco te condeno.  Vete en paz y no peques más».  Magdalena se marcha contenta y arrepentida.

Impresiona el gesto de Jesús.  El Señor la acoge y defiende; le salva la vida y la perdona su pecado; desea que esté contenta y le anima a no cometerlo de nuevo.

Cuando confiesas, Jesús se conmueve, te acoge con amor y defiende la vida de tu alma.  Observa cómo te transforma interiormente.  Si tienes pecados mortales, el Señor te da la gracia santificante y te los perdona; te perdona el infierno merecido y lo convierte en tiempo de purgatorio, y de éste, además, te perdona más o menos, según tus disposiciones personales: dolor de tus pecados, propósito de mejorar, etc.; recuperas también los méritos adquiridos por tus buenas obras hechas antes de cometer el pecado mortal; te da fortaleza para no cometerlo de nuevo y devuelve la alegría a tu alma.  Si sólo tienes pecados veniales, el Señor, te los perdona cuando confiesas con dolor, te aumenta la gracia santificante y te quita parte del tiempo de purgatorio merecido por ellos.

    Si en la Confesión, el Señor te trata con tanto amor, ¿por qué no lo haces con frecuencia?  Destruye los obstáculos que tengas.  Sé valiente ¡Confiésate a menudo!

    Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Valorar los efectos de la confesión.

         Contenido. Confesión

   Para los que han caído en pecado mortal después del Bautismo, este sacramento es necesario para que Dios nos perdone y volver a la amistad con Él. Se recupera o se aumenta la gracia santificante y nos reconciliamos con Dios y con la Iglesia.


   Son restituidos los méritos de las buenas obras hechas antes de cometer el pecado mortal; o se aumentan, si el alma ya estaba en gracia.


La confesión sacramental (o penitencia) devuelve la paz y tranquilidad de la conciencia perdida por el pecado.

          Actividades.- 

1.-Leer el texto y contestar a estas preguntas:

            a) ¿Por qué querían matar a pedradas a Magdalena?

            b) ¿Qué hizo Jesús?

            c) Escribe los efectos de la confesión cuando tenemos pecados mortales.

            d) ¿Y con la confesión de los pecados veniales?

         2.-Varios alumnos leen las respuestas.


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