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 ¿Qué he de hacer antes de confesar?

    Quizás, a veces, te has hecho esta pregunta.  Mira, en primer lugar haz el examen de conciencia. Consiste en descubrir los pecados que has cometido después de la última confesión bien hecha.  Para lograrlo puedes repasar los Mandamientos de la ley de Dios, los de la Santa Iglesia y si has cumplido tus obligaciones: estudio, familia… Antes de hacer el examen, piensa que Dios está junto a ti y pídele ayuda para descubrir tus faltas.

    Breve examen de conciencia

-¿Cuánto tiempo hace que no me confieso?

-¿Hice bien mis confesiones anteriores o callé  algún pecado mortal por vergüenza?

-¿He rezado con atención al levantarme y al acostarme?

-¿He faltado a Misa en domingo y fiesta de guardar?  ¿Me he distraído voluntariamente en ella?

-¿He dejado de comulgar por desgana?

-¿He visitado al Señor todos los días?

-¿He pronunciado palabras contra Dios, la Virgen María, la Iglesia o los Santos?

-¿He desobedecido a mis padres?  ¿Les he insultado o me he burlado de ellos?

-¿He dañado a otras personas hablando mal de  ellas, insultándoles o peleándome, etc.?

-¿Soy generoso con los demás dejándoles mis  cosas, ayudándoles en el estudio o en los juegos?

-¿He reñido con mis hermanos o compañeros?

-¿He quitado lo que no era mío?  ¿He devuelto lo que me han deja do?  ¿He hecho trampas en el juego?

-¿He dicho siempre la verdad?

-¿He sido envidioso?

-¿Aprovecho el tiempo y me esfuerzo en mi estudio o en mi trabajo?

-¿He pensado o hablado cosas impuras? ¿He mirado cosas sucias dándome cuenta?

-¿He hecho cosas impuras?

-¿He luchado en seguir los consejos de mis padres o del sacerdote para mejorar en mi vida espiritual?

-¿Me he esforzado por cumplir el propósito de enmienda de la confesión anterior?

    Después, ten dolor de los pecados.  Es sentir pena por haber ofendido a Dios; Él es nuestro Padre, nos ama y no se merece que le ofendamos.  Tener dolor de los pecados es muy importante, ya que si no nos arrepentimos de ellos, no se nos perdonan aunque nos confesemos.  Para manifestar ese pesar puedes decirle a Jesús esta jaculatoria: “Señor, me duele haberte ofendido con estos pecados”.  Cuanto más grande sea tu arrepentimiento, más tiempo de purgatorio se te perdona en la confesión.

    Por último, debes hacer el propósito de la enmienda.  Consiste en tener deseos de mejorar y de poner los medios para conseguirlo: evitar las ocasiones de pecado; comulgar y confesar con frecuencia; pedir al Señor y a la Virgen que te ayuden a vencer las tentaciones.

    Para concretar el propósito de enmienda es importante que, antes de confesarte, elijas una de tus faltas.  Lucha luego, durante la semana, para mejorar en ella.

    Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Aprender a confesarse bien.

           Contenido.- Confesión

   Para los que han caído en pecado mortal después del Bautismo, este sacramento es necesario para que Dios nos perdone y volver a la amistad con Él. Se recupera o se aumenta la gracia santificante y nos reconciliamos con Dios y con la Iglesia.
   Son restituidos los méritos de las buenas obras hechas antes de cometer el pecado mortal; o se aumentan, si el alma ya estaba en gracia.
La confesión sacramental (o penitencia) devuelve la paz y tranquilidad de la conciencia perdida por el pecado.

         Actividades.- 

1.-Hacer copias, leer el texto y contestar a estas preguntas:

            a) ¿Qué es el examen de conciencia?

            b) ¿Qué es el dolor de los pecados?

            c) ¿Cómo podemos manifestar el dolor de los pecados?

            d) ¿Qué es el propósito de la enmienda?

            e) ¿Cómo concretar el propósito de la enmienda?

         2.-Varios alumnos leen las respuestas.

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