junio 2008


 

    Habiendo comenzado los hombres a multiplicarse sobre la tierra, vio Dios que era mucha la la malicia de los hombres en la tierra y que todos los pensamientos de su corazón se dirigían al mal continuamente.

       Se arrepintió Dios de haber creado al hombre y penetró en su corazón un dolor íntimo.

    Sólo había uno bueno, llamado Noé, y Dios le dijo:

    -La tierra está llena de malicia por culpa de los hombres; por ello voy a exterminarlos.

    A continuación, le explicó la manera de construir una enorme arca de madera recubierta de brea; como un barco de dos pisos.

    Cuando estuvo terminada el arca, Dios dijo a Noé que metiera en ella a toda clase de animales, en parejas de macho y hembra; que cargara provisiones en abundancia y que se encerrara dentro con su esposa, sus tres hijos, Sem, Cam, Jafet y sus mujeres.

    Durante cuarenta días y sus noches, no cesaron de caer cascadas de agua y todo ser viviente de aquella región pereció ahogado.
    (Génesis 6;7)
    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 32) 

       SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

      Objetivo.- Agradecer la pertenencia a la Iglesia.

       Contenido.- Gratitud. Los Padres de la Iglesia vieron en Noé la figura de Jesucristo, que será el principio de una creación nueva. En el arca vislumbraron la imagen de la Iglesia, que flota sobre las aguas de este mundo y acoge dentro de ella a cuantos quieren salvarse. San Agustín nos dice: “En el símbolo del diluvio, en el que los justos fueron salvados en el arca, está profetizada la futura Iglesia, que salva de la muerte en este mundo por medio de Cristo y del misterio de la Cruz”. El arca de Noé fue el lugar de salvación. Y San Agustín continúa diciendo que “quienes fueron salvados en el arca representan el misterio de la futura Iglesia, que se salva del naufragio por la madera de la Cruz”. El grupo de justos salvados del diluvio en el arca es un presagio de la futura comunidad de Cristo.
        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo III. Página 377 y siguientes. Ediciones Palabra.)

   Actividades.-

    1. Sacar el texto por impresora.

    2. El profesor lee el relato del diluvio y explica las preguntas y dudas de los chicos.

    3. Copia estas preguntas en la pizarra para que cada alumno las conteste individualmente por escrito:

    a) ¿Por qué Dios estaba disgustado?

    b) Había un hombre bueno y amigo del Señor. ¿Cómo se llamaba?

    c) ¿Cuánto tiempo estuvo lloviendo?

    d) ¿Cómo se llamaban los hijos de Noé?

    e) ¿Cómo podemos amar a la Iglesia?

4. Escribir en la pizarra las contestaciones a la pregunta e).

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    Al cabo de unos días entró de nuevo en Cafarnaún y se le acercaron tantas personas que ni siquiera ante la puerta había sitio; y les predicaba la palabra. Entonces, cuatro hombres trajeron a un paralítico tendido en el lecho. Intentaron entrar donde estaba Jesús; pero no pudieron abrirse paso entre la multitud que se agolpaba en la puerta. Por la escalera exterior subieron a la azotea y abrieron un boquete en el techo por encima de donde se encontraba Jesús. Con cuerdas descolgaron al paralítico en la camilla. Cuando Jesús vio la fe de aquellos hombres que asomaban sus cabezas por la abertura del techo, dijo al paralítico:

   – Ten confianza, hijo; tus pecados quedan perdonados.

    Los escribas que estaban dentro sentados empezaron a pensar que Jesús blasfemaba al atreverse a decir que perdonaba los pecados pues sólo Dios podía perdonarlos. Conociendo sus pensamientos, les preguntó:

   – ¿Qué es más fácil: decir al paralítico que sus pecados quedan perdonados, o decirle que se levante, que tome su camilla y que se vaya a su casa? Pues para que sepáis que tengo poder de perdonar los pecados en la Tierra… –se dirigió al paralítico y le ordenó-: ¡Levántate, toma tu camilla y vete!

    Al instante se sintió curado y levantándose, se marchó.
    (Marcos 2, 1-12)
    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 182) 

       SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Tener fe en la divinidad de Jesús y en el perdón de los pecados.

       Contenido.– Los cuatro amigos conocían ya al Maestro, y su esperanza era tan grande que el milagro tendrá lugar gracias a su confianza en Jesús. Y su fe suple o completa la del paralítico. El Evangelio nos dice que al ver la fe de ellos, de los amigos, realizó el milagro. No se menciona explícitamente la fe del enfermo, se insiste en la de los amigos. Vencieron obstáculos que parecían insuperables: debieron convencer al enfermo. Mucha debió de ser su confianza en Jesús, pues sólo el que está convencido, convence. Cuando llegaron a la casa, estaba tan repleta de gente que, al parecer, ya nada se podía hacer en aquella ocasión. Pero no se arredran. Superaron esta barrera con su decisión, con su ingenio, con su interés. Lo importante era el encuentro entre Jesús y su amigo; y para que se realizase ese encuentro ponen todos los medios a su alcance.
         (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo I. Página 76. Ediciones Palabra.)

    Actividades.- 
    1. Sacar por impresora el texto.
    2. El profesor lee y explica el relato y el Contenido.
    3. Escribir en la pizarra estas preguntas para que las contesten los alumnos:
    a) ¿Por qué acudían tanta gente a estar con Jesús?
    b) ¿Qué es un paralítico?
    c) ¿Qué idea tuvieron sus amigos para meter al paralítico en la casa?
    d) ¿Qué le cura primero Jesús al paralítico?
    e) ¿Por qué le acusaban los judíos de blasfemo?
    f) ¿Qué hacer para aumentar la fe?
    4. Varios chicos leen las respuestas a todas las preguntas.
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    Sucedió durante la segunda guerra mundial. Los ejércitos alemanes habían ocupado Polonia. El 17 de febrero de 1941 llegó la Policía alemana al convento de Niepokalanow. El padre Maximiliano Kolbe fue deportado a la prisión de Pawtak, en Varsovia, y encerrado en un barracón.

    Un día visitaba el oficial jefe el barracón. El odio de aquel hombre se encendió en cuanto vio al religioso con su rosario y crucifijo pendientes del cíngulo. Y, cogiendo entre sus manos el crucifijo, dándole tirones, le decía: “Pero ¿tú crees en esto?” El padre Kolbe, con gran mansedumbre y serenidad, le dijo: “Sí, señor, creo en esto”. El oficial alemán, pálido de ira, le dio una bofetada. Tres veces le, hizo la misma pregunta y tres veces le contestó el franciscano: “Creo, sí, señor”. Otras tantas bofetadas le dio el oficial.

    El padre Kolbe fue trasladado más tarde al campo de concentración de Auschwitz. Primero se le ocupó como peón para la construcción de un muro. Después se le mandó a la tala de troncos a cuatro kilómetros del barracón. El jefe le cargaba los más pesadísimos troncos. Una de las veces el padre Kolbe, por el peso que llevaba, cayó a tierra, y el oficial le pateó el rostro y el vientre; le azotó con el látigo y le dijo: “¿No quieres trabajar, miserable?”.

    Pocos días después, uno de los prisioneros huyó del campamento. En aquel imperio de tiranía estaba decretado que al un prisionero huía, diez de los que pertenecían a su barracón debían morir, en el subterráneo de la muerte, de hambre y sed.

    Al atardecer se formó a todos los prisioneros del barracón. El comandante, con voz dura, dijo: “Como el prisionero de ayer no ha aparecido, diez de vosotros iréis a la muerte”. Se formaron diez filas con ellos. El comandante pasó frente a la primera fila y eligió un prisionero, al azar. Después pasó a la segunda fila y señaló a otro prisionero. Así hasta diez. Los condenados estaban horrorizados de angustia. Uno de ellos se despidió de sus amigos. Otro, el sargento Frank Gajownieczek, gemía de dolor, diciendo: “¡Adiós mi pobre esposa, adiós mis hijitos huérfanos”. Estas palabras hirieron los nobles sentimientos del padre Kolbe. Sintió una gran pena por aquel padre de familia y se propuso ayudarle. Dirigiéndose al comandante, le dijo: “Quiero ir a la muerte en sustitución de ese padre de familia”. El comandante, mirándole de arriba a abajo, le dijo fríamente: “¿Quién eres?”. “Soy sacerdote católico”, respondió. “¿Por qué haces esto?”. El padre Kolbe le contestó: «Porque este padre es necesario a su familia”. El comandante dijo: “Aceptado”. Al padre se le introdujo en el grupo de los condenados y al sargento en el de los salvados.

    Los diez prisioneros fueron llevados al subterráneo para que se cumpliera su triste destino. Todos los días se oían plegarias recitadas en voz alta. Al cabo de varios días las oraciones eran un pequeño rumor. Los prisioneros comenzaban a extenuarse. Algunos centinelas alemanes los miraban con respeto, pues comprendían que aquel castigo era injusto. Al cabo de tres semanas sólo vivían el padre Kolbe y dos prisioneros. Entonces el jefe de la enfermería inyectó a cada uno de los supervivientes una inyección de ácido muriático. Al poco rato los tres murieron.

    El padre Kolbe quedó sentado en el suelo, muerto, apoyada la espalda en el muro, con los ojos abiertos, con una expresión de paz y serenidad.

       Por Gabriel Marañón Baigorrí . Reproducido con autorización de: http://www.encuentra.com

       Sugerencias metodológicas:

    Objetivo: Conocer el sacramento de la Confirmación.

       Contenido: Fortaleza
    La fortaleza es una virtud que consiste en vencer el temor y el miedo ante situaciones difíciles.
    La fortaleza en el ser humano depende de dos cosas: de sus ideales y de su decisión de realizarlos. No todos los ideales se hacen realidad; pero todas las grandes realidades han comenzado en un ideal juvenil.

    Fortaleza es “resistir”, no ceder ante las influencias nocivas, soportar las molestias, entregarse con valentía a vencer las dificultades y “acometer” empresas grandes. Fortaleza es tener fuerza de voluntad para hacer, en cada momento, lo que se debe.

    Actividades:
       1. Leer en voz alta esta anécdota y el profesor explica el Contenido.
       2. Contestar por escrito a estas cuestiones:
       a) ¿Por qué el oficial alemán le dio varias bofetadas al padre Kolbe?
       b) ¿Qué trabajos le mandaron en el campo de concentración?
       c) ¿Qué pasaba cuando un prisionero huía?
       d) ¿Por qué el padre Kolbe salió voluntario para morir?
       e) ¿Qué aprendemos de Maximiliano Kolbe?
       3. Leer las contestaciones a la pregunta e).
       Norma de conducta:
    Cuando tenga que luchar por la fe en el mundo, reflexionaré: Soy soldado de Cristo y el Espíritu Santo me fortalecerá.

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   Dios también creo a innumerables ángeles. No se pueden ver porque no tienen cuerpo, es decir, son espíritus puros, siendo muy inteligentes y poderosos.

    Los creó para que fueran mensajeros suyos y ayudaran a los hombres.

    Dios decidió ponerles una prueba para que dijeran si querían amarle y serle obedientes para siempre.

    Muchos se rebelaron. Y muchos más se mantuvieron fieles. Se entabló una batalla en el cielo. Al arcángel Miguel, con los ángeles buenos, expulsaron a Lucifer y a los ángeles malos de la presencia de Dios, y los arrojaron al infierno, creado para castigarlos eternamente. Ya nunca volverán a ser felices.

    En cambio, los ángeles buenos permanecen para siempre contemplando el rostro de Dios, dispuestos a cumplir sus órdenes.

    Cuando aparecieron los hombres, la batalla que hubo en el cielo se trasladó a la Tierra. Lucifer, que también se llama Diablo o Satanás, y los ángeles caídos, que se llaman demonios, tientan a los hombres para que pequen y no vayan a gozar en el cielo. Lo hacen por odio a Dios y por envidia a los hombres.

    Pero Dios pone un ángel custodio al lado de cada ser humano que nace. Es su aliado en la batalla contra los demonios; lo defiende ante los peligros del alma y del cuerpo, y le ayuda con sus buenas inspiraciones en el camino hacia Dios.

    Hay que pedirle ayuda y agradecer sus servicios.

             (Textos adaptados de Don Samuel Valero. Biblia Infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. pág 24)

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

     Objetivo.- Acostumbrarse a tratar al ángel custodio y pedirle ayuda.

    Contenido.- Además de la creación del mundo visible y del hombre, Dios quiso también difundir su bondad dando el ser a los ángeles, criaturas exclusivamente espirituales, de una perfección altísima.
    Los ángeles, espíritus puros -sin composición de materia o cuerpo-, son las criaturas más perfectas de la creación. Por una parte, su inteligencia procede con una simplicidad y agudeza de las que el hombre es incapaz, y su voluntad es más perfecta que la humana. Por otra parte, al estar ya elevados a la visión beatífica, son criaturas glorificadas que ven a Dios cara a cara. Esta mayor excelencia, por naturaleza y por gracia, constituye a los ángeles en ministros ordinarios de Dios -que quiere servirse corrientemente de causas segundas en el gobierno del mundo-, y les capacita para influir sobre los hombres y los seres inferiores.
    El Papa Juan Pablo II comenta: “se comprende cómo en la conciencia de la Iglesia se ha podido formar la persuasión sobre el ministerio confiado a los ángeles en favor de los hombres. Por ello, la Iglesia confiesa la fe en los ángeles custodios, venerándolos en la liturgia con una fiesta especial, y recomendando el recurso a su protección con una oración frecuente, como en la invocación: Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén
   (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo III. Página 617 y siguientes. Ediciones Palabra)

    Actividades.– 1.- Los chicos leerán en voz alta el texto y se explicarán las dudas.

    2. Individualmente contestar a estas preguntas:

        a) ¿Por qué no podemos ver a los ángeles?

        b) ¿Cómo se llama el jefe de los ángeles buenos?

        c) ¿Qué hacen los demonios?

        d) Escribe lo que sepas del ángel custodio.

        e) ¿Cómo le podemos tratar y pedir ayuda al ángel custodio?

    3.- Puesta en común de la pregunta e).

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Dios ha creado el mundo por Amor  
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    Estaba próxima la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados.  Jesús trenzó con cordeles un látigo y empezó a arrojar a los vendedores; derribó las mesas de los cambistas y desparramó las monedas por el suelo exclamando:

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Lázaro era un muchacho de dieciséis años pobre había nacido monstruo. No tenía manos ni pies. Era inteligente, bueno y paciente. Cuando nació lo dejaron en el torno de un convento pero las buenas monjitas. con su ternura y amor, le cuidaron y educaron como pudieron, y cuando ya se hizo mayorcito pasó a un asilo. A los dieciséis años salió de él. Montaba un carrito y como las monjitas le habían puesto en los muñones unos brazos de madera, con ellos empujaba su carrito.

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De la lucha por la igualdad a la anulación de las diferencias
Gracias a buena parte del movimiento feminista la mujer es un sujeto de pleno derecho en el mundo occidental.


Sin embargo, las mujeres empiezan a no reconocerse en un feminismo radical, que elimina las distinciones entre masculinidad y feminidad, y pretende que el género de las personas sea el que ellas elijan, sin condicionamientos biológicos.
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