-Ponte de rodillas ante el sacerdote y pide ayuda a la Virgen diciéndole esta jaculatoria “Ave María Purísima”.

    -A continuación puedes decir este texto del Santo Evangelio: “Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”.

    -En tercer lugar, indica el tiempo que hace que no te confiesas y los pecados que hayas cometido después de la última confesión, o alguno que, por olvido, no hayas manifestado en confesiones anteriores. Puedes terminar con estas palabras: “Me arrepiento también de los pecados que no me acuerdo”.

    Nunca calles por vergüenza algún pecado mortal. Cometerías un sacrilegio, y no se te perdonarían los que te hayas confesado. Recuerda que Jesús te acoge siempre con cariño y te perdona.

    Es conveniente que digas primero los pecados mortales y después los veniales. Sentirás una gran paz y alegría.

    Siempre debes confesar los pecados mortales. No es necesario decir los veniales, pero sí es conveniente, ya que, así, Jesucristo te perdona estas faltas y parte del tiempo de purgatorio merecido por ellas.

    Además de tus pecados, puedes contarle al sacerdote cómo marcha tu vida de amor a Dios, a la Virgen y al prójimo: si rezas al levantarte y al acostarte, si haces la visita, si comulgas con frecuencia, si oyes la Santa Misa con amor, si le ofreces a Dios lo que realizas; si luchas para ayudar a tus padres, hermanos y compañeros …; las dificultades que encuentras para conseguir estas cosas; el propósito que hiciste en la confesión anterior y si te has esforzado para conseguirlo; las victorias que hayas logrado, etc. Así el sacerdote podrá indicarte lo que puedes hacer para mejorar cada semana.

    -El sacerdote te acogerá con cariño y te dará algunos consejos para ayudarte a mejorar. Escúchalos con atención. A continuación te impondrá la penitencia: rezar un Avemaría, etc.

    -Antes de recibir el perdón de los pecados puedes manifestar tu arrepentimiento con estas palabras: “Señor Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí que soy pecador”.

   -Finalmente el sacerdote, en nombre de Cristo, te dará la absolución cuya parte principal es «Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre de] Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Tú contestarás: «Amén».

    Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.

       SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Aprender los pasos para confesarse bien.

    Contenido.- La Confesión

    Actividades.- 

   1.-Leer este texto y comprobar la comprensión.

   2.-Contestar a estas preguntas:

    a) ¿Qué dos jaculatorias se dicen al comienzo de la confesión?

    b) ¿Qué decir en tercer lugar?

    c) ¿Qué es un sacrilegio?

    d) ¿Qué pecados son los que hay que decirle al sacerdote?

    e) ¿Qué otras cosas podemos decirle al sacerdote?

    f) ¿Qué es la penitencia

    g) Escribe las palabras de la absolución.

   3.-Cinco alumnos leen sus respuestas.

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