Una vez que Jesús te ha perdonado por medio del sacerdote, tu alma se llena de gracia y de alegría.  De nuevo te sientes tranquilo y sin agobios.  Ponte entonces de rodillas, mejor cerca del Sagrario, y habla con el Señor.  Dale gracias por haberte acogido con tanto cariño y haber perdonado tus faltas.  Cuéntale, después, el propósito que has hecho para mejorar y pídele fortaleza para lograrlo.  Por último, cumple, con amor, la penitencia que te haya impuesto el sacerdote.  Esta te ayudará a amar más a Dios y te quitará parte del tiempo de purgatorio, merecido por los pecados confesados.  Hazla cuanto antes para evitar que se te olvide.

    Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Aprender los pasos finales de la confesión.

         Contenido.- Piedad

    El don de piedad es un hábito que nos mueve a tener hacia Dios un afecto y trato de hijos y a considerar a los demás como hermanos, por ser hijos del mismo Padre celestial.
    La piedad pone en el alma un filial abandono en los brazos de Dios y nos mueve al amor y respeto a las personas y cosas de Dios.
    El principal efecto de la piedad es sabernos hijos queridos de Dios.

          Actividades.- 

1.-Leer este relato y contestar a estas preguntas:

            a) ¿Cómo está el alma después de confesar?

            b) ¿Qué podemos decirle al Señor?

            c) ¿Cómo cumplir la penitencia?

            d) ¿Qué se dice del purgatorio?

         2.-Varios alumnos leen las respuestas.

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