Mi amigo estaba contento. Se le notaba en sus ojos. Pero, a la vez, tenía cierta preocupación. Pronto supe el porqué. « ¡Cuánto tiempo he perdido», me dijo. «Se me olvida rezar al levantarme». «Eso, continué diciéndole, tiene fácil solución. Tú a las cinco de la mañana estás profundamente dormido. Imagínate que ese día vas de excursión, ¿qué objeto utilizarías para despertarte?». «El despertador», contestó con rapidez. «Exacto». «Mira, al levantarte, tú estás dormido en tus cosas: piensas en la clase, en los controles, en un partido o en que por la tarde vas a pasear con tus amigos. Esto hace que te olvides de Dios. Entonces debes utilizar algo para acordarte de Dios y ofrecerle el día. ¿Qué puedes usar? Pues, a lo mejor, la corbata, el reloj u otro objeto. La noche anterior puedes dejarlo en un lugar distinto; así cuando vayas a ponértelo y no lo encuentres en su sitio, pensarás que lo hiciste para acordarte de Dios y ofrecerle el día que comienza. Piensa, le dije, qué cosa puede ser el despertador que necesitas para no olvidarte de Dios».

    Y tú, que estás leyendo estas líneas, puedes hacer lo mismo. Así, en el mundo habrá otro hijo de Dios que por la mañana le recuerda con cariño y le hace un regalo: el día que comienza. De este modo tu vida tendrá valor divino. No perderás el tiempo.

    Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- Ofrecimiento de obras.

   Contenido.-

      Cada mañana podemos ofrece a Jesús todo lo que somos y lo que hacemos. El ofrecimiento de obras por la mañana es un acto de piedad que orienta bien el día, que lo dirige a Dios desde sus comienzos, de la misma manera que la brújula señala el Norte.

    Es muy conocida esta oración a la Virgen, que sirve a la vez de ofrecimiento de obras y de consagración personal diaria a Nuestra Señora: ¡Oh Señora mía! ¿Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos, y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, ¡oh Madre de bondad!, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

   Actividades.- 

   Lectura individual del texto por parte de los alumnos.

   Contestar a estas preguntas:

   a) ¿Por qué tenía preocupación el amigo del autor de este texto?

   b) ¿Qué solución le dio?

   c) ¿Qué cosas se pueden usar de despertador?

   d) ¿Qué otros despertadores o trucos se te ocurren a ti?

   Puesta en común leyendo las contestaciones de varios chicos.

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