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    “José era un hombre corriente, en el que Dios se confió para obrar cosas grandes. Supo vivir, tal y como el Señor quería, todos y cada uno de los acontecimientos que compusieron su vida. Por eso, la Escritura Santa alaba a José, afirmando que era justo. Y, en el lenguaje hebreo, justo quiere decir piadoso, servidor irreprochable de Dios, cumplidor de la voluntad divina. Otras veces significa bueno y caritativo con el prójimo. En una palabra, el justo es el que ama a Dios y demuestra ese amor, cumpliendo sus mandamientos y orientando toda su vida en servicio de sus hermanos, los demás hombres” (San Josemaría Escrivá. Es Cristo que pasa, n. 40)

    José estaba prometido en matrimonio con María. Tal compromiso les obligaba ya a la fidelidad, pero aún no vivían juntos. Fue en este espacio de tiempo cuando María concibió milagrosamente del Espíritu Santo.

    José estaba convencido de la honradez de su prometida, aunque vacilaba en su perplejidad de hombre justo y en ningún momento quiso difamarla. Una noche mientras dormía se le apareció un ángel del Señor y le dijo:

    -José, descendiente de David, no temas recibir en tu casa a María por esposa; pues lo que se ha engendrado es ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará al pueblo de sus pecados.

    José se llenó de alegría y habló con ella. Desde ese momento aceptó su estado de esposo virginal de María y de padre adoptivo de Jesús.

    Dios lo había dotado de cualidades humanas y de gracias sobrenaturales, de acuerdo con su extraordinaria misión.
    (Mateo 1, 18-25)
    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 156) 

       SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

       Objetivo.- Valorar la confianza de José en Dios y en la Virgen.

       Contenido.- Confianza

     De este dolor y gozo primero podemos aprender que el Señor ilumina siempre a quien actúa con rectitud de intención y confianza en su Padre Dios, ante situaciones que superan la comprensión de la razón humana. No siempre entendemos los planes de Dios, sus disposiciones concretas, el porqué de muchos acontecimientos; pero si confiamos en Él, después de la oscuridad de la noche vendrá siempre la claridad de la aurora. Y con ella la alegría y la paz del alma.
             (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo VI. Página 186 y 187. Ediciones Palabra.)

    Actividades.- 

    1.- Imprimir el texto y hacer fotocopias.

    2.- Leer el texto individualmente y contestar a estas preguntas:

    a) ¿Por qué José estaba preocupado?

    b) ¿Qué le dijo el ángel en sueños?

    c) ¿Por qué le puso el nombre de Jesús?

    d) ¿Cuál fue la misión de San José?

    e) ¿Qué aprendemos de José?

    3.- Escribir en la pizarra las contestaciones a la pregunta e)
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