febrero 2009


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    Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos magos llegados de Oriente preguntaron por el recién nacido rey de los judíos; habían visto la estrella que lo anunciaba, y venían a adorarlo. Herodes consultó a los escribas y doctores de la ley. Le dijeron que, según las profecías, el Cristo debía nacer en Belén. Después de informarse cuidadosamente sobre la fecha en que se les había aparecido la estrella, los encaminó a Belén. Les rogó que cuando lo encontraran se lo hicieran saber, para ir él también a adorarlo. (más…)

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    En un pueblecito de labradores vivía un hombre, viejo ya, con su hijo. Casose éste con una muchacha buena y formal del mismo pueblo. Firmaron padre e hijo un contrato con el fin de vivir juntos los tres. Pero el padre y su hijo no se llevaban bien. Siempre estaban con disgustos y riñas. (más…)

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    Esculpir en tu alma la imagen sublime que Dios concibió al formarte, es la noble labor a que damos el nombre de autoeducación. Este trabajo tiene que hacerlo cada uno por sí mismo, y ningún otro puede cumplirlo en su lugar. Los otros podrán darte consejos, podrán indicarte el camino recto; pero en definitiva tú has de ser quien sientas el deseo de formar en ti la noble imagen que Dios ha escondido en tu alma. (más…)

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    Cuando se cumplieron los ocho días desde su nacimiento, lo circuncidaron y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno.
       A los cuarenta días del nacimiento lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Seños, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones. (más…)

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       Doña Matilde era una señora muy buena, de un gran corazón. Pero era muy débil de carácter para educar a su hijo Alfredo. Le faltaba a la buena señora esa energía, unida a una gran serenidad. Por eso, quien mandaba en aquel hogar era Alfredo. (más…)

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    Érase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota, y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar. Las manos le temblaban tanto que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado para hacer una costura recta. Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido y se habían casado, y estaban tan ocupados con su propia vida que sólo tenían tiempo para cenar con sus padres una vez por semana. (más…)

Podemos comparar la fabricación de una bicicleta y el desarrollo del feto humano. (más…)
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   “El problema del mal    no es otra cosa,    en gran parte,    que el problema de la libertad.”     (más…)
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   El consenso internacional sobre prevención del sida propone una estrategia con tres elementos: abstinencia para los jóvenes sin pareja, fidelidad en las parejas y, cuando lo anterior no sea posible, preservativo para reducir el riesgo. En cambio, las campañas de “sexo seguro” realizadas en España en los últimos quince años solo difunden el tercer mensaje. En el último número de Cuadernos de Bioética (enero-abril 2008), José Jara Rascón y Esmeralda Alonso Sandoica, médicos, analizan los presupuestos y resultados de esas campañas. Ofrecemos un extracto de su trabajo. (más…)
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   Quizá porque procedo de una familia rural, quizá porque de niño paseaba infatigablemente por el campo con mi abuelo, he profesado siempre un amor reverencial a la naturaleza. Confrontado con la naturaleza, el hombre es invadido por un sentimiento de nobleza, de pertenencia a la Creación; y siente el impulso de preservarla, de protegerla, también de sublevarse contra cualquier intento de profanación. He escrito `profanación´ a sabiendas de que es una palabra que presupone la existencia de lo sagrado; y es que la contemplación de la naturaleza, en efecto, revela al hombre un orden sagrado del cual él mismo forma parte. De ahí que el amor a la naturaleza sea, en última instancia, una vocación humana de supervivencia: el hombre se sabe partícipe de la Creación, se sabe también investido de una responsabilidad especial (puesto que es la única criatura capaz de `dominar´ la naturaleza), y esta doble certeza lo obliga a garantizar la supervivencia de la naturaleza, que es también su propia supervivencia. (más…)
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   Miguel de Montaigne fue un escritor, moralista y pedagogo francés fallecido en 1592. Estamos, pues, en el año del cuarto centenario de su muerte. Escribió, entre otras obras, una nueva edición de los Ensayos, obra filosófica que compuso leyendo a Plutarco, a Séneca y a los poetas latinos, y comentándolos según su propia experiencia. La personalidad de Montaigne,con sus poderosas dotes de observación y análisis, parece ser el tema esencial del libro, pero como dijo Voltaire, “al pintarse él, pintó la naturaleza humana”.
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