Podemos comparar la fabricación de una bicicleta y el desarrollo del feto humano.

En una página web de Internet se describe una bicicleta eléctrica con una autonomía de 30 a 40 kilómetros y tiene una batería que se recarga en la red. En la fabricación de este medio de transporte los ingenieros y trabajadores han unido y acoplado las distintas piezas, como las ruedas, el asiento, el manillar, el motor, batería, etc. Y han construido una bicicleta. Pueden añadir adornos y cambiar colores y formas.

En el ser humano, desde la concepción, nadie puede añadir nada desde el exterior, ni se puede cambiar el color de los ojos o la capacidad intelectual.

El cigoto es la unión de dos células: el óvulo, procedente de la madre y el espermatozoide, originado por el padre. Estas dos células se desarrollan rápidamente hasta que a finales del tercer mes ya tienen forma humana y se llama feto. Se van desarrollando los distintos aparatos, como el digestivo, el respiratorio, el circulatorio y otros. El aparato reproductor terminará su desarrollo en la pubertad y adolescencia. Ni el padre ni la madre intervienen en su formación.

El cigoto ya tiene impresas en sus genes todas las características del nuevo ser, que irá desarrollándose durante los nueve meses hasta el nacimiento. Es un nuevo ser que tiene vida propia y aunque está en el seno de la madre no forma parte del cuerpo materno.

Esta es la diferencia entre la construcción de una bicicleta (o un coche o una casa) y el desarrollo del ser humano. El sociólogo americano Dalton Conley escribía en el New Cork Times en 2005 que “la mayoría de los americanos ve en el feto como un individuo en construcción”. Esto es un error evidente: ni el cigoto ni el feto se construyen por agentes exteriores, sino que se desarrollan por sí mismos.

Comparar la fabricación de una bicicleta con el desarrollo de un bebé puede ser una imagen bonita pero es totalmente equivocada. Las ruedas sólo no forman la bicicleta. Solamente cuando están encajadas todas las piezas podemos decir que tenemos ese medio de transporte. Si en el proceso de fabricación (sin terminar) no nos gusta el resultado y se desecha, no se tira una bicicleta sino unas cuantas piezas.

En el ser humano no ocurre esto. Si con medios externos se aplasta la cabeza del feto en el seno de la madre y se extrae el cuerpecito a trozos y se tiran a una bolsa de basura, no se han tirado unas cuantas células, sino un ser independiente en desarrollo, es decir, una persona humana.
José Pedro S.
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