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    No hay palabra que hechice tanto la mente de la juventud como la palabra “libertad”. ¡Crecer libremente! ¡Desarrollarse libremente! ¡Vivir libremente! Libremente, como el pájaro. Un deseo instintivo impele a la juventud hacia la libertad. Y si es instintivo, luego lo dio el Creador, y, si lo dio Él, entonces habrá fijado metas elevadas a este instinto.

    Estos deseos de libertad no pueden tener por fin armar el mayor alboroto durante los descansos y burlar los reglamentos de disciplina. Este fin no puede ser otro que dar arrestos al joven para que pueda luchar contra todo lo que impida su desarrollo ideal.

    El deseo de libertad de tu corazón tiene como fin asegurar tu desarrollo de espíritu. Así, pues, no has de luchar contra toda regla y contra todo lazo, esto sería libertinaje, desenfreno, sino sólo contra las pasiones, inclinaciones, obstáculos, que se oponen al libre desenvolvimiento de tu carácter.

    No es justo luchar contra lo que favorece tu desarrollo, por muy difícil que sea; a semejanza de la vid que no puede desprenderse del rodrigón que la sostiene y hace que puedan los sarmientos subir más alto.

    Todo instinto abandonado a sí mismo es ciego. Es ciego también el instinto de libertad, y si desprecia la dirección de la mente severa, precipita al hombre en la perdición, en la ruina. Por esto vemos un día y otro día la triste realidad de que muchos jóvenes se pierden por una libertad mal entendida. Los instintos emancipados del control de la inteligencia los arrastran ciegamente hacia cosas que sólo son buenas en apariencia, pero que en verdad son nocivas, y los hacen retroceder ante otras que, bien que parezcan difíciles, serían necesarias para el armónico desarrollo espiritual. Escribía un estudiante a su amigo: “Desde que mi padre me permitió fumar, lo he dejado, ya no me apetece.” Ved ahí el deseo de libertad desviado, que considera intervención abusiva todo mando y prohibición.

    Tihamer Tóth. El joven de carácter.

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Comprender y vivir la libertad personal.
    Contenido.-

   Libertad

    Un valor que todos reconocemos, pero que pocos sabemos defender, o del cual podemos abusar.

    La libertad es un derecho natural de la persona, sin importar la edad, sexo o cualquier otra diferencia de cualquier índole. Gracias a la libertad podemos realizar aspiraciones: un mejor nivel de vida, formar a los hijos para que aprendan a tomar mejores decisiones, buscar un lugar adecuado para vivir, participar de manera activa en beneficio de la sociedad, llevar una vida congruente con la moral y la ética en todo el quehacer profesional, buscar una educación de calidad… pero estos son los efectos de la libertad, no la libertad misma.

    La libertad puede entenderse como la capacidad de elegir entre el bien y el mal responsablemente. Esta responsabilidad implica conocer lo bueno o malo de las cosas y proceder de acuerdo con nuestra conciencia, de otra manera, se reduce el concepto a una mera expresión de un impulso o del instinto.

    Toda decisión se enfrenta a la consideración de lo bueno y lo malo, del beneficio o el perjuicio de una acción. Si no se realiza este juicio se puede incurrir con facilidad en un error pues se hace un uso irresponsable de la libertad. Al igual que en otros aspectos de nuestra vida, el abuso se convierte en un actuar conforme a nuestros impulsos, sin reconocer barreras, límites, moral o ética, es decir, se convierte en libertinaje.

    El mal uso o abuso de este derecho, siempre tendrá repercusiones en nuestros semejantes. Es inconcebible pensar que nuestro proceder es independiente y único, no podemos obrar como si fuéramos los únicos en el mundo o imponer sin ton ni son normas a las cuales deben sujetarse los que nos rodean; si por alguna razón alguien con autoridad o poder de cualquier índole afecta abusando “libremente” en perjuicio del prójimo, está olvidando las bases y principios que le han otorgado esas capacidades para el servicio, bienestar y desarrollo de los demás.

    Tal es la magnitud de la libertad, que ni Dios la condiciona o restringe, pues forma parte de nuestra naturaleza; sus mandamientos son una guía con la cual se puede ser más humano, nada parecido a un condicionamiento, pues se nota por las acciones, que todos tenemos la capacidad de aceptar o rechazar lo propuesto, de asumirlo con alegría o rechazarlo abiertamente, haciendo lo que mejor nos parece; sin que en este momento se juzgue si esa aceptación o menosprecio sea bueno o malo, podemos afirmar nuevamente que siempre estaremos ejerciendo nuestro derecho de ser Libres.

    La Libertad no se construye. No es como en el caso de virtudes como la perseverancia, la fortaleza o la paciencia que requieren de un esfuerzo constante y continuo para hacer de ellas una parte integral de nuestra vida. La libertad se ejerce de acuerdo con los principios fundamentales que nacen en la conciencia, en la familia y en la sociedad, es ahí dónde este valor se orienta, forma, educa y respalda, forjando personas íntegras.

    Puede ocurrir que nuestra libertad se vea obstruida por cualquier motivo, lo peor sería dejarnos llevar por el desánimo o el pesimismo, la Libertad siempre estará latente en nuestro ser y en nuestra mente. Siempre contaremos con la libertad de elegir cómo nos afectan las circunstancias. Nuestra libertad, aún cuando sea obstruida, permanece en nuestro interior cuando elegimos si lo que nos ocurre nos derrota, o permanecemos de pie. Desgraciadamente es en condiciones adversas cuando se considera en toda su magnitud el valor que reside en la Libertad. Por eso mismo se defiende la libertad de expresión, de traslado, de decidir por aquello que nos traiga un beneficio, de trabajar donde se prefiera o de elegir lo mejor para la familia o para la sociedad.

   Podemos percibir mejor la libertad en nuestra vida diaria en muchos aspectos: En el momento que procuramos enseñarle a los demás (hijos, empleados, padres, amigos, etc.) a considerar lo bueno y lo malo de cada acto; cuando tenemos acceso a distintos medios de comunicación y encontramos que se puede expresar opiniones con respeto y educación; Cuando usamos correctamente de servicios públicos.

   Reflexionar en la libertad es una oportunidad para considerar lo que tenemos, cómo lo aprovechamos o desaprovechamos, lo que hemos hecho y dejado de hacer. Vivir libremente es respetar, y al mismo tiempo es decidir, es ejercer un derecho.

   Con la autorización de :    http://www.encuentra.com
Actividades.-

1. Sacar por impresora y hacer copias del texto “LA LIBERTAD”

2. Que los alumnos vayan leyendo un trozo cada uno sucesivamente y en voz alta.

3. Hacer preguntas para comprobar la comprensión del texto.

4. Cada chico contesta individualmente a estas preguntas:

a) Señala acciones que NO son libertad

b) ¿En qué consiste realmente la libertad?

c) ¿En qué situaciones se puede vivir la libertad?

5. Puesta en común de la pregunta c).

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