Los estudios muestran la necesidad de discernir

   ROMA, domingo, 1 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Los medios pueden ser una influencia positiva en las vidas de los niños y adolescentes, pero se necesita tener cuidado para evitar efectos secundarios negativos. Esta es la conclusión de una serie de diez breves documentos que acaban de publicarse en la revista Children and Electronic Media.

   Los documentos son resúmenes de investigaciones llevadas a cabo por The Future of Children, que aúna la colaboración de la Woodrow Wilson School de la Universidad de Princeton y la Brookings Institution que promueve políticas y programas a favor de los niños.

   Que los medios afectan el comportamiento es algo que creen los publicistas. El documento titulado “Marketing y Medios” observaba que, en el 2003, los adolescentes norteamericanos de entre 12 y 17 años gastan 112.500 millones de dólares. En el 2004, el gasto total de marketing en Estados Unidos en productos para niños se estimaba en cerca de 15.000 millones de dólares.

   La televisión todavía es el medio más importante para hacer publicidad dirigida a los niños, ya que estos ven al año cerca de 40.000 anuncios en televisión.

   Sacando provecho del hecho de que el marketing online para niños está bastante menos regulado que la televisión, el estudio observaba que los publicistas están desplazándose a internet. Los métodos incluyen poner anuncios en los juegos y usar foros de chat para promover productos.

   Los profesionales del mercado también han desarrollado software de seguimiento que, en un ejemplo citado en el documento, permite a los niños transferirse música de la web, pero también envía de vuelta información al proveedor sobre las preferencias musicales de cada usuario.

   Violencia

   Una de las preocupaciones que siempre hay en cuanto a los niños y los medios es sobre el tema de la violencia. El documento concluía que, cuando los niños ven violencia, suelen actuar agresivamente, experimentar miedo, desarrollar percepciones irreales sobre la violencia que existe en el mundo real, o desarrollar estrategias morales menos desarrolladas.

   Estas conclusiones, apuntaba el documento, se basan en cientos de estudios realizados sobre el tema del impacto de la violencia de los medios en los niños.

   El documento comentaba que quienes ven mucha violencia televisiva se ven afectados en su capacidad de razonar moralmente. Tales niños es más probable que juzguen un hipotético uso de la fuerza como algo moralmente correcto. En general estos niños despliegan estrategias de razonamiento moral menos avanzadas.

   La televisión no es la única que pone a los jóvenes en contacto con la violencia, puesto que muchos vídeo juegos representan gráficamente actividades violentas. “Los vídeo juegos más populares jugados por los jóvenes contienen violencia, y estos juegos violentos se han ligado a resultado cognitivos, emocionales y de comportamiento relacionados con la agresión”, observaba el documento.

   Otros efectos negativos

   La violencia no es sólo un aspecto preocupante del uso de los medios. Un estudio reciente, publicado en la revista Pediatrics, mostraba un nexo entre televisión y actividad sexual, informaba el 3 de noviembre el Washington Post. Los investigadores siguieron a más de 700 chicos entre los 12 y los 17 años por el espacio de tres años.

   Encontraron que los adolescentes que veían un montón de televisión con imágenes de flirteos, discusión de sexo y escenas de sexo eran más proclives que los demás a quedarse embarazadas ellas o ser la pareja de una embarazada ellos.

   “El contenido sexual en televisión se ha doblado en estos últimos años, especialmente durante el periodo de nuestra investigación”, afirmaba la directora de la investigación, Anita Chandra, según el Washington Post.

   Otro artículo del Washington Post, con fecha del 2 de diciembre, informaba que investigadores del Instituto Nacional de Salud y de la Universidad de Yale encontraron fuertes conexiones entra la exposición a los medios y problemas como la obesidad infantil y el consumo de tabaco.

   Los investigadores compaginaron los resultados de 173 estudios y resumieron los resultados. Aproximadamente el 80% de los estudios mostraban un nexo entre una mala salud y las horas o contenido de los medios, informaba el Washington Post.

   El estudio también decía que el niño medio actual pasa un total de 45 horas a la semana usando diversas formas de medios, que incluyen televisión, películas, revistas, música, internet y vídeo juegos.

   Los vídeo juegos también puede ser adictivos para algunos adolescentes. Un caso extremo ha sido el del adolescente canadiense Brandon Crisp, cuyos padres se preocuparon tanto por la cantidad de tiempo que pasaba en ello que le prohibieron todo uso, informaba el periódico Globe and Mail el 22 de octubre.

   En vez de dejar de jugar, Brandon se escapó de casa el 12 de octubre. Después era encontrado muerto en el bosque, en apariencia, tras caer de un árbol.

   El Globe and Mail afirmaba que la preocupación por el uso obsesivo de internet y de los vídeo juegos llevó al establecimiento, en el 2008, del Centro para la Adicción y la Salud Mental de Toronto, diseñado para tratar adolescentes adictos al juego, a internet y a los vídeo juegos.

   “La tecnología nos ha golpeado como una bomba; la rapidez con la que está avanzando la tecnología, no la podemos ni siquiera describir desde una perspectiva de investigación”, declaraba al Globe and Mail Cris Rowen, un terapeuta pediátrico ocupacional y especialista sensorial en Sechelt, Columbia Británica.

   Nuevos desarrollos

   Uno de los documentos consideraba el tema de los adolescentes e internet. La mensajería instantánea, las páginas de redes, el compartir vídeos, y los juegos online multijugador, son sólo algunas de las formas gracias a las que los adolescentes están online.

   Hasta ahora la investigación se limitaba a los efectos de estas diversas y nuevas formas de interacción en los adolescentes, admitía el documento. Sin embargo, existe preocupación por el ciberbullying y el acoso online. Además, en muchos casos las víctimas de esto no saben la identidad de su agresor, haciendo más difícil detener el acoso.

   Un artículo publicado el 18 de diciembre por el Wall Street Journal informaba de que un estudio de 3.767 escolares de enseñanza media, publicado en el Journal of Adolescent Health, encontró que el 11% admitía haber sido acosado recientemente en la web. Otro 7% afirmaba haber sido acosado y admitía haber acosado a otros. Un caso reciente tuvo que ver con una madre de Missouri que fue acusada de acoso, acoso que llevó a suicidarse a una chica de 13 años, informaba Associated Press el 28 de noviembre.

   Un juzgado federal no logró condenarla por el principal cargo de conspiración contra Lori Drew, y fue encontrada culpable de tres delitos menores.

   En el juicio, la fiscalía afirmó que Drew y otros dos crearon un chico ficticio de 16 años en MySpace y enviaron mensajes flirteando con la vecina adolescente, Megan Meier. El chico ficticio se descargó con Megan y la insultó, tras lo cual Megan se ahorcó.

   Aunque la mayoría de las páginas son conscientes de tales problemas, el inmenso volumen de material hace difícil de controlar en la práctica lo que está ocurriendo. Según el artículo de Wall Street Journal, YouTube recibe 13 horas de nuevos vídeos cada minuto.

   Ser padres

   Uno de los documentos publicados por Children and Electronic Media, titulado “Ser Padres en un Mundo Saturado de Medios”, comentaba que los padres se enfrentan a una tarea difícil al regular el uso de los medios por parte de sus hijos. No es sólo una cuestión de prevenir que los chicos usen los medios porque tienen aspectos positivos, como los programas de televisión educativos, continuaba el documento. También hacía notar que las campañas de marketing pueden promover un comportamiento sano entre los adolescentes.

   Incluso los vídeo juegos pueden tener efectos positivos. Los estudios han descubierto que jugar a ellos puede aumentar la percepción visual e incrementar la capacidad de procesar información.

   El documento, no obstante, apunta que el uso educativo de la televisión para niños pequeños y bebés es cuestionable. La investigación sugiere que por debajo de los tres años, los niños aprenden mucho más eficazmente de los ejemplos de la vida real que de las demostraciones en vídeo.

   “Tome conciencia e implíquese”, era la recomendación del documento. Concienciarse incluye comprender las diversas formas de medios usados por los niños, y también la cantidad de tiempo que dedican al uso de los mismos.

   El documento también animaba a los padres a presionar a la industria de los medios para que desarrolle mejores contenidos, sistemas de calificación más cuidadosos, y recorten la publicidad inadecuada. No hay duda de que estas medidas podrían ayudar, pero más que nunca los padres tienen que asumir su responsabilidad, de forma que sus hijos desarrollen sanos hábitos de cara a los medios.

   Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado. Original de www.zenit.org
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