gene82


    No puede negarse que no es ningún cumplido hablar así a un compañero. ¿Qué es el egoísmo? Un amor a sí mismo desordenado, desquiciado. El amor justo a sí mismo es mandamiento de Dios y al par un instinto puesto en nosotros. Es el principio de que brota la sustentación del individuo y que nos instiga a evitar todo lo que pueda dañarnos. Pero el egoísmo es la caricatura del justo amor a sí mismo. El muchacho egoísta se cree ser el centro del universo, que todo el mundo está hecho para él y que todos los hombres tienen por único destino en esta tierra el servirle para su mayor comodidad. Juzga hasta los grandes acontecimientos mundiales según la ventaja que para él representan.

    Cuanto más pequeño es el niño, tanto más vive bajo el poder de los sentidos, y es por esto mismo más egoísta. Mira, si no, a un niño de tres o cuatro años. ¡Cuántas exigencias tiene! Todo lo ansía para sí; todo lo acumula en su cuarto para que a los otros nada les llegue. A un pequeñuelo se lo perdonamos, aunque preciso es acostumbrarle también al desprendimiento; y tampoco puede sorprender que un estudiante de la clase de primer curso mande a su madre, mediado ya septiembre, cartas en que diga, por ejemplo: “En la escuela ya tengo tres buenos amigos: Jorge González en latín, Manolo Ponte en matemáticas, José Vidal en castellano, son mis mejores amigos…”

    Pero cuanto más se desarrolla tu entendimiento, tanto más has de comprender -aunque no te hubieran educado para ello en casa-. que el mundo no está hecho tan sólo para ti; que no eres el personaje más importante de la tierra; que millones y millones de hombres hay en tu derredor, con quienes has de tener atenciones. A quien no comprende esto, lo llamamos egoísta.

    Y es curioso notar que los muchachos tórnanse con facilidad egoístas precisamente en los años de la pubertad, es decir, precisamente en los años en que más orgullo suelen sentir por su penetración de espíritu y su ciencia. Del muchacho que es insoportable en casa, que se enfada con facilidad, que no deja en paz a sus padres y hermanos, que cierra las puertas con estrépito, que pone ceño adusto, que siempre está descontento, que no trata a nadie con comedimiento, suele decirse: “¡Es nervioso el pobre!” ‘Que va a serlo! Solamente es egoísta.

    En cambio, ¡qué honor, si se dice a de alguien que es un joven de alma noble! La nobleza del alma es lo contrario del egoísmo. Si tu compañero tiene algún pesar, consuélalo con unas palabras buenas que brotan del corazón. Es nobleza de alma. Si se alegra, alégrate con él; también es nobleza de alma. Si le ayudas por la tarde a aprender la lección, si procuras alegrar a los demás…, no eres egoísta. Ved ahí pues, ¡qué grandeza de alma, qué elevación de pensamiento, qué amor al prójimo cabe en las insignificantes pequeñeces de la vida estudiantil!

    Tihamer Toth. El joven de carácter.

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Distinguir el egoísmo de la generosidad.

    Contenido.-       Generosidad

   La generosidad es la virtud de las almas grandes, que encuentran la mejor paga en dar lo mejor a los demás: “Habéis recibido gratis, dad gratis” (Mt 10,8).

   El generoso sabe que es mejor dar que recibir.

   Hemos de ser generosos en primer lugar con Dios, que va pidiendo a lo largo de toda la vida, para darnos más.

   El cristiano siempre debe ver detrás de los detalles de generosidad a Cristo que los recibe y que dice: “lo que hicisteis con uno de estos más pequeños, conmigo lo hicisteis.”

    Actividades.-

    1. Hacer una fotocopia para cada alumno y hacer una lectura individual subrayando lo más importante del texto.

    2. Comentar lo que cada alumno ha subrayado de cada párrafo.
———–
Otros temas relacionados:
¡Es mío, mío y solo mío!
Plan de Formacion
Septiembre
CD con 4 programas educativos: Nueva ortografía 1º P, Nueva ortografía 2º P, Lecturas escolares y Generador de temas

Enviar a un amigo

Anuncios