diciembre 2009



    El profeta Jeremías era hijo del sacerdote Helcías. Fue educado en el temor de Dios y en los preceptos de la ley. Oyó la palabra del Señor que le decía:

       – “Antes de que te formaras en el vientre de tu madre te conocí, y te consagré como mensajero mío ante los hombres”. (más…)

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    Sucedió hace bastantes años en un campo de concentración en Francia. Había en él muchos refugiados españoles. Un sacerdote solía subir al estrado y explicaba a su auditorio temas de religión. Un día les habló de Dios y de su existencia. Cuando terminó el sacerdote de explicar sus ideas, preguntó al auditorio si alguno quería exponer algo. (más…)


    Manolo andaba lentamente por las calles de la ciudad. A menudo miraba atrás por si alguien le seguía. Tenía miedo de todo, de encontrarse con algún conocido, con la policía o con algún ladrón. Se encontraba mal y tenía frío. Diciembre avanzaba y pronto llegaría Navidad. (más…)


    Muerto José y todos sus hermanos, los hijos de Israel se multiplicaron como la hierba, y, poderosos en gran manera, llenaron el país. Entretanto se alzó en Egipto un nuevo rey, el cual nada sabía de José. Y dijo a su pueblo:
       – Bien veis que el pueblo de los hijos de Israel es muy numeroso y más fuerte ya que nosotros. Vamos, pues, a oprimirlo, no sea que siga multiplicándose más y más; y que, sobreviniendo alguna guerra contra nosotros, se agregue a nuestros enemigos, y después de habernos vencido se vaya de este país. (más…)


    Jorge era un muchachito de seis años. Pertenecía a una familia protestante. Un día entró por curiosidad en una Iglesia católica y escuchó el rezo del Avemaría. Volvió varias veces a la misma Iglesia a oír aquella oración que le parecía maravillosa e inefable. (más…)


    Érase una vez un pastorcito que cuidaba su rebaño a cierta distancia de la aldea. Una vez pensó en gastar una broma para divertirse a costa de los aldeanos. Corrió a la aldea gritando a todo pulmón:

    -¡Lobo! ¡Lobo! ¡Socorro! ¡Un lobo ataca mis corderos! (más…)


   “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.”
      Cicerón    
   ¿Realidad verdadera… o una ficción?     (más…)

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