Muerto José y todos sus hermanos, los hijos de Israel se multiplicaron como la hierba, y, poderosos en gran manera, llenaron el país. Entretanto se alzó en Egipto un nuevo rey, el cual nada sabía de José. Y dijo a su pueblo:
       – Bien veis que el pueblo de los hijos de Israel es muy numeroso y más fuerte ya que nosotros. Vamos, pues, a oprimirlo, no sea que siga multiplicándose más y más; y que, sobreviniendo alguna guerra contra nosotros, se agregue a nuestros enemigos, y después de habernos vencido se vaya de este país.

    Por ello sometió al pueblo de Israel a la esclavitud; lo empleó en los trabajos más pesados, y ordenó que los niños varones fueran eliminados al nacer.

    Una mujer de la tribu de Leví tuvo un hijo. Era hermoso. Lo ocultó durante tres meses; pero no podía continuar con él sin ser descubierta.

    Preparó una canastilla tejida con juncos y papiro; la recubrió de pez, puso en ella a su niño, y la dejó en un juncal a orillas del Nilo. La hermanita del niño vigilaba desde lejos.

    Bajó la hija del faraón a bañarse al río y divisó a lo lejos la cestilla. Mandó a sus criadas que la trajeran. Al abrirla se encontró con el niño que se puso a llorar. Le dio pena, y pensó que debía ser un hijo de los hebreos. La hermanita se acercó y le preguntó a la hija del faraón:

    -¿Quieres que te busque una nodriza hebrea para que te críe al niño?

    -¡Sí, búscala!
    Y la hermanita fue corriendo a avisar a su madre. La hija del faraón le pidió que lo criara, y que le pagaría por ello.

    Cuando el niño estuvo criado la mujer lo llevó a la hija del faraón. Lo tomó como hijo y le puso el nombre de Moisés, que significa salvado de las aguas.

    Moisés creció y se educó en la corte. Cuando se hizo mayor visitaba a los de su raza y se dolía de los malos tratos que recibían. Un día, por defender a un israelita, mató a un egipcio y lo enterró en la arena. El faraón se enteró. Moisés tuvo miedo y huyó.

    (Éxodo 1;2)
    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 64) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Compasión

    La compasión se enfoca en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio.

    Compadecerse es una forma de compartir y participar de los tropiezos materiales, personales y espirituales que aquejan a los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y ayuden a superar las condiciones adversas.

    Diariamente ocurren todo género de desgracias: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. En casos tan lamentables la compasión nos mueve a realizar campañas, colectas o prestar servicios para apoyar en las labores de ayuda humanitaria.

    Actividades.-

   1.-Hacer copias del texto y formar equipos de alumnos.

   2.-Los secretarios copian las respuestas a estas preguntas:

    a) ¿Por qué los israelitas podían ser un peligro para Egipto?

    b) ¿A qué vejaciones les sometían?

    c) ¿Qué plan pensó la madre de Moisés?

    d) ¿Cómo se crió y se educó Moisés?

    e) ¿Por qué huyó Moisés?

    3.-Puesta en común de las preguntas.
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