enero 2010



    En tiempos del rey Josías, el faraón Nekó II, rey de Egipto, subió contra el rey de Asiria, hacia el río Eúfrates. Pidió permiso al rey Josías para pasar por Judea. Éste no sólo le negó el paso, sino que salió a presentarle batalla. Josías murió en el combate y el faraón impuso como rey de Judea a Joaquim, con la obligación de pagarle tributos muy cuantiosos. Joaquim los pagó, exigiendo la plata y el oro al pueblo. Fue durante esta dura servidumbre cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, sometió a Judea y deportó a algunos judíos, entre los que se hallaba el joven Daniel. (más…)
Anuncios


   El amor que tienes a la Virgen, te empujará a rezar el Santo Rosario o alguno de sus misterios. Pero te encontrarás con esta dificultad: no tienes tiempo. Todo el día estás ocupado: clases, estudios, comida, ayudar en casa, atender a tus hermanos más pequeños… ¿Qué puedes hacer para superarla? Mira, el día es como un ladrillo hueco. Si piensas un poco, localizarás trozos de tiempo que no tienes ocupados: cuando vas y vuelves del colegio, al subir en el ascensor o por la escalera de tu casa, mientras preparan la mesa para comer o cenar, cuando haces un encargo y cuando bajas de casa para tomar el autobús ¡Aprovéchalos! Reza entonces, algún misterio del Rosario. Así no perderás tiempo y tu vida crecerá en amor a la Virgen.
   Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano. (más…)


    Cascina Piana era un pueblo muy pequeño, rodeado de bosques y de prados, muy muy lejos de Roma, la conocida capital de Italia. Tan pequeño era el pueblo que se podían contar las casa con los dedos de tres manos. (más…)


    Después de esto, Moisés y su hermano Aarón fueron a encontrar al faraón y le dijeron:

       – Esto dice el Señor Dios de Israel: Deja ir a mi pueblo, a fin de que me ofrezca un sacrificio en el desierto.

       Respondió el faraón:

       – ¿Quién es ese Señor para que yo haya de escuchar su voz y dejar salir a Israel? No conozco a tal Señor, ni dejaré ir a Israel.

       Dio orden a los encargados de las obras para que trabajaran como esclavos, hasta agobiarlos con las faenas. (más…)


   Imagínate la escena. Es viernes. Tú y yo caminamos por una montaña cercana a la ciudad de Jerusalén. Llegamos a un recodo del camino. A lo lejos se oyen gritos de gentes. Nos miramos con sorpresa. Algo importante sucede. Apretamos el paso y llegamos a un monte. Es el Calvario. ¿Qué está ocurriendo? Jesucristo, Nuestro Señor, está en la Cruz. Con enorme cariño contemplamos su dolor. Nos apena ver la corona de espinas sobre su cabeza, sus manos y pies clavados en la Cruz, todo el cuerpo manchado con su sangre. Repasamos con la mirada. «¡Qué pocos le acompañan con amor!», comentamos. Sólo, junto a Él, su Madre, su amigo Juan y unas mujeres. Nos duele también su soledad. ¿Dónde están los leprosos, los paralíticos, los ciegos… los que han sido curados por el Señor? Es el momento de demostrarle su agradecimiento y de acompañarle. ¡Sus puestos están vacíos! Quizá estén en su trabajo, paseando por las calles de sus pueblos, con su familia. Pero tú y yo sabemos que su comodidad y su falta de amor no tienen excusa. ¿Dónde están Pedro y los otros Apóstoles? Tienen miedo a que les apresen, a que les señalen con el dedo y digan: «Aquí están los amigos de Jesús». Son cobardes. Su cobardía tampoco tiene excusa. Jesús es algo nuestro, no es un extraño. Por eso ¡nos duelen los puestos vacíos! (más…)


    Había una vez una tortuga que había perdido la memoria y no se acordaba del camino de regreso a su casa. Estaba perdida en el bosque y lloraba. Lloró tanto que el bosque empezó a llenarse de lágrimas. (más…)
Religión

   “El buenismo hace que a algunos la tolerancia les sepa a poco, si no va acompañada de reconocimiento de derechos”. (más…)

Página siguiente »