En tiempos del rey Josías, el faraón Nekó II, rey de Egipto, subió contra el rey de Asiria, hacia el río Eúfrates. Pidió permiso al rey Josías para pasar por Judea. Éste no sólo le negó el paso, sino que salió a presentarle batalla. Josías murió en el combate y el faraón impuso como rey de Judea a Joaquim, con la obligación de pagarle tributos muy cuantiosos. Joaquim los pagó, exigiendo la plata y el oro al pueblo. Fue durante esta dura servidumbre cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, sometió a Judea y deportó a algunos judíos, entre los que se hallaba el joven Daniel.

       Años más tarde, siendo rey Sedecías, impuesto por Nabucodonosor, Jerusalén se rebeló contra éste, por lo que de nuevo Jerusalén fue conquistada; las murallas, el templo y el palacio real demolidos, y se prendió fuego a toda la ciudad. Todos sus habitantes fueron deportados a Babilonia; sólo quedaron, por los campos de Judea, las gentes más pobres para cultivar las viñas.

       (II Reyes 23-25)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 126) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Ir a Misa los domingos.

    Contenido.- La fecha de la caída de Jerusalén y del incendio del Templo no podía quedar en el olvido: corresponde probablemente al 14 de agosto del año 587 antes de Cristo.

    Los objetos saqueados son los que aparecen en 1 Reyes 7, donde se narra la ornamentación del Templo hecha por Salomón. Ahora, el incendio y el despojo significan que aquel Templo ha dejado de ser el lugar elegido por Dios para poner allí su nombre, y que la gloria del Señor lo ha abandonado. La etapa iniciada por David y Salomón en la que la presencia del Señor se manifestaba en el Templo de Jerusalén ha llegado a su fin. Ahora aquel lugar sólo es ya ruina y desolación, aunque sobre él seguirá brotando el clamor y la oración al Señor. El autor de 2 Reyes da cuenta de algunas ejecuciones sumarias de sacerdotes y de jefes del ejército que vienen a significar que todo aquello ha terminado.

    La destrucción del Templo es signo de su carácter transitorio; queda ya claro que Dios no había unido su presencia a aquel lugar de forma incondicionada: exigía una fidelidad que no se dio. Jesucristo será ese siervo sufriente, y en Él la presencia de Dios se hará real entre los hombres como en un nuevo y definitivo Templo.

       (Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Sagrada Biblia. Libros históricos. Página 731. Nota 25, 8-21. EUNSA. Pamplona.)

    Actividades.-

   1. Cada alumno lee en voz alta el texto y contesta a estas preguntas:

    a) ¿Por qué Nekó II atacó a Josías?

    b) ¿Quién era Joaquim y qué hacía?

    c) ¿Cómo fue la primera deportación?

    d) ¿Qué pasó con Jerusalén?

    e) ¿Quiénes se quedaron en los campos?

   2. Tres alumnos leen sus contestaciones. 
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