Todos los indicadores están en rojo. El último, el informe de la fiscalía que subraya el crecimiento de las agresiones de adolescentes a sus padres. Mírese por donde se mire, el comportamiento de un número creciente de jóvenes y adolescentes va apareciendo como uno de los grandes, graves y cronificados problemas de nuestra sociedad con repercusiones de todo tipo, también e importantes, de naturaleza económica.

   ¿Por qué sucede esto? Diez factores que describen situaciones, estadios concretos, pueden ayudar a explicarlo:

   Pobreza. Del orden de un 17% de menores viven en un estadio de pobreza relativa. La causa es doble. Una muy desigual distribución de la renta y, particularmente, la escasez de ayudas que en España existe para paliar este problema concreto. La pobreza es una de las fuentes de jóvenes problemáticos.

   Familias desestructuradas. Éstas incurren en una situación de pobreza con mucha más facilidad, el 47%, una proporción mucho más alta que la media, y, por otra parte, presentan con mayor frecuencia dificultades y déficits de atención materna o paterna. La ruptura de la pareja es una de la causas del problema que existe con los adolescentes.

   Familias cuya cultura es incapaz de transmitir el sistema de valores morales adecuado.

   Familias que queriendo transmitirlo, no saben como hacerlo, o se equivocan en la forma.

   Uno de los peores focos por su irreductibilidad, familias que por ideología transmiten una cultura incompatible con actitudes adecuadas por parte de los adolescentes.

   Desequilibrio entre el discurso paterno y la práctica que ven en el comportamiento cotidiano de sus progenitores. El adolescente, el joven, presta mucha más atención al testimonio que al discurso. Y exige autenticidad.

   Entorno escolar que en lugar de educar fomenta actitudes y comportamientos negativos. Es el problema de muchos centros de enseñanza, especialmente los públicos. Este entorno es el mismo que hace difícil la tarea de enseñar por parte de los profesores e impide el buen funcionamiento del aula.

   Entorno extraescolar negativo, amigos, hábitos: Botellón, uso de drogas, nocturnofilia, precocidad sexual, comportamientos contrarios al respeto al otro.

   Derivas individuales de difícil asignación que acaban transformándose en malos hábitos. Aquí la atención con carácter cotidiano de los padres, el tiempo de calidad que dedican a sus hijos, es determinante para percibir el inicio del problema a tiempo. Por consiguiente, una forma de describir esta situación sería la de la insuficiente dedicación de los padres a los hijos, más allá de los ligados a las necesidades vitales.

   Elementos de naturaleza biológica en el sujeto adolescente que no han sido adecuadamente percibidos ni tratados y que con el paso del tiempo hace más difícil la reeducación

   Todo esto son posibilidades, factores de riesgo, no certezas. Ni mucho menos todas las familias que viven en situación de pobreza han de generar hijos con malos comportamientos y así podríamos discurrir en la gran mayoría de los otros casos. Pero, es evidente también que esta es la casuística, la raíz del problema, y la acumulación de factores de riesgo multiplica el que la educación del chico o la chica acabe mal.

   También es evidente que en cada caso existen unos sujetos prioritarios responsables de afrontar el factor de riesgo; por consiguiente, la respuesta discurre por el afrontamiento de tales responsabilidades y la presión social en este sentido.

   Por: Josep Miró i Aldévol. Con la autoricación de: www.forumlibertas.com
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