abril 2010



    Mardoqueo era uno de los cautivos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado en cautiverio de Jerusalén. Había adoptado como hija a una sobrina huérfana llamada Ester. Esta sobrina fue elegida por Asuero (rey que dominó desde la India hasta Etiopía, sobre ciento veintisiete provincias), entre las doncellas que le presentaron, para que fuera reina. (más…)


    Era un día por la tarde.  Ana paseaba con una amiga. La conversación fue derivando a una cuestión importante: qué hacer para terminar bien el día. “La mejor manera, decía Ana, es rezando tres Avemarías. Es éste un detalle de amor a la Virgen”. Ana quiso explicarlo a su amiga y le hizo esta pregunta: “¿Qué dices a tus padres cuando te vas a dormir?”. “Les doy un beso y me despido de ellos”. “¿Por qué lo haces?”, preguntó Ana de nuevo. “Porque son mis padres y les quiero”. “Pues, mira, tú tienes una Madre en el Cielo: La Virgen María. Si la quieres de verdad, te despedirás de Ella, como haces con tu madre de la tierra. Para ello puedes rezarle tres Avemarías”. (más…)

Nada puede pesarte tanto 

Como tu incapacidad para perdonar.

Y nada es tan trágico

Como vivir día y noche

Con el corazón lleno de rencor y odio.

Alguno, o tal vez muchos, 

Te han hecho daño

Y poco a poco te has desengañado.

Ya no eres aquel de antes. (más…)


    El Señor dijo a Moisés:

       – Labra dos tablas de piedra semejantes a las primeras, y escribiré en ellas las palabras que contenían las tablas que hiciste pedazos. (más…)


   Tendría tu edad. Era verano y unos amigos nos bañábamos en la costa. Jorge exploraba entre unas rocas. De pronto, dio un grito. Se había pinchado con un erizo. A veces te has encontrado con compañeros que son como erizos. Tienen contigo detalles molestos: miradas de burla, no te dejan hablar en una conversación, se ríen de ti o te insultan. ¡Cómo duelen las faltas de cortesía! (más…)


    Una vez, un peregrino se quedó en un bosque muy cerca de un pueblo y acampó debajo de un árbol para pasar la noche. (más…)


Haz lo que sea justo.
Lo demás vendrá por sí solo.
Goethe

   La Santa Sede y el Holocausto nazi (más…)

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