Tobit fue llevado cautivo a Nínive en tiempos de Enemasar, rey de los asirios. Desde su mocedad amó y sirvió al Señor y vivía en su presencia constantemente.

       En una ocasión de un nido le cayeron excrementos a los ojos y se quedó ciego.

       Tobit tenía un hijo, llamado Tobías, al que le dijo que buscara un hombre conocedor de las rutas para que le acompañara a cobrar un dinero. Tobías encontró a un joven decidido y dispuesto a guiarle.

       Tobit le dio los recibos, y emprendieron la primera jornada; les acompañaba el perro. Acamparon junto al río Tigris. Tobías fue a bañarse los pies cuando un enorme pez le amenazó con la boca abierta. Gritó. El joven acompañante le dijo que sacara al pez del agua.

       -Sácale el corazón, el hígado y la hiel; guárdalos, que son medicina provechosa -le dijo el joven.

       Anduvieron algunas jornadas más. El acompañante propuso que debían hacer noche en casa de Ragüel, pariente de Tobías; y le aconsejó que pidiera la mano de su hija Sara, diciéndole que Dios la había guardado para él.

       Mientras se celebraban los días de fiesta por la boda, el joven, para ganar tiempo se fue con los recibos a la ciudad y cobró los diez talentos de plata.

       Emprendieron el regreso a Nínive. Tobías, siguiendo el consejo de su guía, aplicó sobre los ojos de su padre la hiel del pez y milagrosamente recuperó la vista. En la casa no cabía más gozo. Tobit veía; su hijo había regresado con una encantadora esposa, y tenían dinero para vivir. Dios había sido generoso con ellos. Cuando Tobit habló al joven para darle como salario la mitad de lo que habían traído, éste le dijo:

       -Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que presentan las oraciones de los santos ante Dios.

       Y despareció.

       (Tobías)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 134) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Tratar al Ángel Custodio

    Contenido.- Ángel Custodio

    La tradición cristiana describe a los Ángeles Custodios como a unos grandes amigos, puestos por Dios al lado de cada hombre, para que le acompañen en sus caminos y le guarden de los muchos peligros interiores y exteriores que puede tener.

    Su misión comienza desde el comienzo de su vida y se prolonga hasta el momento de su muerte. Al Ángel Custodio lo debemos tratar como a un verdadero amigo y pedirle favores.

    Actividades.-

   1. Explicar el Contenido y leer el texto. Por equipos contestar a estas preguntas:

    a) ¿Por qué se quedó ciego Tobit?

    b) ¿Para qué salió Tobías de viaje?

    c) ¿Qué pasó junto al río Tigris?

    d) ¿Qué le mandó el joven acompañante?

    e) ¿Cómo curó Tobías la ceguera de su padre?

       f) ¿Quién era el joven acompañante?

   2. Los secretarios leen sus contestaciones. 
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