Pasado el sábado, María Magdalena y María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar el cuerpo de Jesús. Mientras iban se decían: “¿Quién nos quitará la piedra del sepulcro?” Cuando estaban cerca la vieron corrida. Entraron y comprobaron que no estaba allí el cuerpo de Jesús. María Magdalena, sin aguardar más, corrió a dar tan lamentable noticia a Pedro y a Juan. Las otras mujeres se quedaron allí y de pronto vieron a un joven con vestiduras blancas sentado al lado derecho, que les dijo:

   -No temáis. Sé que buscáis a Jesús Nazareno. No está aquí, ha resucitado. Id y decidlo a sus discípulos.

   Ellas salieron gozosas a dar la noticia. Pedro y Juan acudieron corriendo y comprobaron lo que les había dicho María Magdalena, que venía detrás. Juan creyó que había resucitado al ver cómo estaban los lienzos que habían envuelto el cuerpo de Jesús. Ambos regresaron a la ciudad, María Magdalena se quedó llorando a la entrada del sepulcro; vio a un hombre de pie y creyendo que era el hortelano, le dijo:

   -Si te lo has llevado tú dime dónde lo has puesto.

   -¡María! -le dijo Jesús.

   -¡Maestro! -exclamó ella reconociéndolo. Se postró y le abrazó los pies.

   Jesús también se apareció al grupo de mujeres que aún iban hacia la ciudad:

   -Dios os guarde. Dad la buena nueva a los hermanos; que vayan a Galilea y allí me verán.

   Ellas, al reconocerlo, se le acercaron y lo adoraron postradas.

   Los discípulos no las creyeron,

   (Marcos 16, 1-11; Mateo 28, 1-15; Juan 20 1-18)

   (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 238)

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- Tener fe en la resurrección de Jesús y en la de los muertos.

   Contenido.- Las señales con las que el evangelista describe el anuncio de la resurrección indican también la magnitud del hecho: “La fe en la Resurrección tiene por objeto un acontecimiento a la vez históricamente atestiguado por los discípulos que se encontraron realmente con el Resucitado, y misteriosamente trascendente en cuanto entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios” (CCE 656). Además este hecho tiene una singular importancia para la vida de los hombres pues “Cristo, el primogénito de entre los muertos, es el principio de nuestra propia resurrección, ya desde ahora por la justificación de nuestra alma, más tarde por la vivificación de nuestro cuerpo” (CCE 658).

   La verdadera resurrección de Cristo la presenta el evangelista incluso con la prueba contraria: la de quienes difundieron la calumnia del robo del cadáver: “¿Qué has dicho, oh astucia siniestra?… ¿Presentáis testigos dormidos? Verdaderamente dormiste tú que, inventando tales patrañas, desfalleciste” (San Agustín, Enarr. in Ps. 63,15).

   (Sagrada Biblia. Nuevo Testamento. EUNSA. Ediciones de la Universidad de Navarra. 1999. Páginas 139 y 140. Nota 28, 1-15. )

   Actividades.-

   1.Hacer copias del texto para los chicos.

   2.Contestar por escrito a estas cuestiones:

   a) ¿Qué notaron los soldados?

   b) ¿A qué fueron las mujeres al sepulcro?

   c) ¿Qué les dijo Jesús?

   d) ¿Qué apóstoles fueron al sepulcro?

   e) Explica el diálogo con la Magdalena.

   f) ¿Cristo vive actualmente?

   3. Puesta en común leyendo algunas respuestas
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