Había en el país de Us un hombre que llamaba Job, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Tenía siete hijos y tres hijas. Poseía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísimos criados. Gozaba de buena fama y daba abundantes limosnas a los pobres.

    Un día preguntó Dios a Satanás si se había dado cuenta de Job, su fiel servidor. El Demonio le replicó que si no se rebelaba era porque todo le salía bien; si le dañaba en sus bienes, maldeciría como los demás hombres. Entonces Dios autorizó a Satanás para que le hiciera lo que quisiera, pero que a él no lo tocara. Y ocurrió que, en un solo día, le llegaron todas las desgracias: le robaron los ganados, camellos y asnos; le mataron a sus sirvientes y sus hijos murieron aplastados bajo los escombros de la casa donde estaban comiendo reunidos. Job se postró en tierra, y dijo: “Dios me dio todo y Dios me lo quitó; que su nombre sea bendito”.

    Dios se complació en la actitud de Job y, de nuevo, habló a Satanás sobre la fidelidad de su siervo. El Demonio le contestó: “Todo lo que el hombre tiene lo da gustoso por su vida, si se le daña en su salud, maldecirá”. Le dijo Dios: “Ahí lo tienes a tu disposición, pero guárdale la vida”. Y Job se convirtió de pies a cabeza en una llaga maligna. Su mujer le incitaba a que maldijera a Dios. Mas Job le dijo:

    -Hablas como loca. Si aceptamos de Dios el bien, ¿no hemos de aceptar también el mal?

    Job afirmaba y repetía que él no había obrado mal. Y se planteó la pregunta: ¿Por qué existe el mal?

    Dios intervino, planteando a Job muchas cuestiones que no sabía responder. Y concluyó diciéndole: “El sufrimiento es difícil de entender; yo sé medirlo y lo distribuyo según me place. ¡Ten confianza en mí!

    Job aún recuperó la salud; tuvo nuevos hijos y duplicó sus riquezas, para ser más generoso con los necesitados.

    (Job)
    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 136) 

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- Aceptar con paciencia la voluntad de Dios en todo.

   Contenido.– Paciencia

   La paciencia es la capacidad de soportar con cierta igualdad de ánimo los sufrimientos físicos o morales y las situaciones y personas difíciles.

   Hay que tener consigo mismo puesto que es fácil desanimarse ante los propios defectos que se repiten una y otra vez, sin lograr superarlos.

   En segundo lugar, paciencia con quienes tratamos más a menudo, sobre todo si tenemos que ayudarles en su formación, en su enfermedad, soportando sus defectos, su mal genio, etc. En ocasiones podrían hacernos perder la paciencia y faltar a la caridad. La fortaleza y la comprensión nos ayudarán a ser pacientes.

   En tercer lugar, paciencia con las circunstancias externas, tales como el calor, el frío, las enfermedades, la pobreza y otras contrariedades. Estas situaciones no deben quitarnos la paz ni reaccionar de modo destemplado y malhumorado.

   Actividades.– 

   1. Leer en voz alta el texto y comprobar su comprensión.

   2. Contestar a estas preguntas:

    a) ¿Cómo vivía Job al principio?

    b) ¿Qué le permitió Dios al Demonio?

    c) ¿Qué desgracias le ocurrieron a Job la primera vez?

    d) ¿Qué dijo Job?

    e) ¿Cómo terminó Job su vida?

   3.- Los alumnos leen sus contestaciones. 
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