Josué mando desde Jericó hombres hacia Hai y les dijo: “Id a explorar la tierra”.Después ordenó a tres mil hombres conquistar la ciudad de Hai, que según los informes de los expías serían suficientes soldados, pero regresaron derrotados y con muchas bajas. Josué, desconcertado, acudió a Dios y Él le aclaró que en la conquista de Jericó había dado la orden de que nadie tomara nada en propiedad, que no hubiera robo ni saqueo. Alguien robó plata y oro. En castigo a esta desobediencia Dios había permitido la derrota en Hai. Cuando fue descubierto el ladrón fue lapidado por el pueblo.

       Se organizó una nueva expedición y Josué ordenó que una parte del ejército se emboscara, aprovechando la noche, al norte de la ciudad. Al frente del resto del ejército Josué se dejó ver en el sur. Inmediatamente salieron a presentarle batalla los sitiados y Josué, siguiendo su plan, simuló salir huyendo siendo perseguido por el enemigo. Fue en ese momento cuando los emboscados al norte penetraron e incendiaron la ciudad. Cuando, desde lejos, Josué vio levantarse las columnas de humo volvió sobre sus pasos y contraatacó atrapando a los haititas entre dos fuegos, consiguiendo la victoria total.

       Los habitantes de la vecina ciudad de Gabaón, atemorizados, consiguieron con una astuta mentira que Josué prometiera bajo juramento que les permitiría vivir en paz con los israelitas. Cinco reyes de pequeños estados vecinos se unieron para atacar Gabaón por haber pactado con los israelitas, pero pronto fueron derrotados por Josué. Con esta victoria conquistaba una gran parte de la Tierra Prometida.

       (Josué 7-10)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 88) 
   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- Ser respetuosos con las cosas de los demás.

   Contenido.– No hurtar o no robar

   El séptimo mandamiento nos manda: “No hurtarás”. Es decir, que tengamos respeto a los bienes ajenos. Suponte tú que te regalan una preciosa pluma estilográfica y un compañero tuyo te la roba. Comete un pecado, por haberse apoderado de una cosa que no es suya.

    El hacer daño en los bienes ajenos, como quemar o destruir los frutos de la tierra, incendiar una casa o un objeto valioso, es pecado. Si en una tienda compras un objeto como bueno y te dan uno malo, es fraude, y eso es pecado.

    Un obrero trabaja en un taller, hace trabajos importantes de maquinaria. El dueño, con la venta, obtiene muy buenos beneficios y al obrero le paga un salario mezquino, para mal vivir. Peca el empresario, pues a los obreros y empleados hay que pagarles de forma que puedan vivir con decoro, incluso para que puedan ahorrar, como ahorra y tiene bienes el dueño de la empresa cuyas riquezas le vienen producidas por el trabajo de todos.

       También pecan contra el séptimo mandamiento los obreros y empleados que no cumplen con su deber, realizando mal o regular su trabajo. Todo lo robado o hurtado hay obligación de restituirlo.

    La causa de tantos robos, hurtos e injusticias está en el egoísmo y en la sed de riquezas. Por eso Jesús nos dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, que por dentro están llenos de rapiñas y codicias!” (Mateo, 23)

    Procurar no coger nunca nada. Pues se empieza por coger un poco y se termina por coger mucho.

   Actividades.- 

   1. Los alumnos leen en voz alta el texto de Josué y por equipos contestan a estas preguntas:

    a) ¿Por qué fueron derrotados los israelitas en la primera expedición?

    b) ¿Cuántos soldados fueron en esa expedición?

    c) ¿Qué hicieron con el ladrón?

    d) Dibujar la estrategia de la batalla en la segunda expedición.

    e) ¿Qué hicieron los habitantes de Gabaón?

   2. Puesta en común de los equipos.
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