septiembre 2010



    Ciro, el fundador del imperio persa, venció a los asirios y Babilonia cayó en su poder. El año 538 antes de Cristo dictó un decreto en el que animaba a los judíos a que regresaran a su patria después de unos sesenta años viviendo en el desierto y reedificaran el templo; alentó a los que se quedaran a que colaboraran con oro, plata y otros donativos para la casa de Dios en Jerusalén; devolvió 5.400 vasos sagrados que habían sido robados por los babilonios. (más…)
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    Era un señor muy rico, que vivía en la más completa soledad. Una mañana lo encontraron asesinado. Estaba tumbado en el suelo y ensangrentado. Examinaron detenidamente el cadáver y vieron que tenía la mano derecha cerrada; se la abrieron y encontraron en ella un botón dorado cosido a un trozo de paño azul. El botón daba muestras de haber sido arrancado violentamente del traje del asesino en su lucha con la víctima. El asunto estaba claro. El Juez sacó consecuencias y dijo: «Este botón dorado con su paño azul pertenece a un traje de frac.» (más…)


    Érase una vez un cuervo sediento. Había volado mucho tiempo en busca de agua. (más…)


    Los hijos de Israel cometieron nuevamente la maldad ante los ojos del Señor, y por su falta de fe los entregó en manos de los filisteos por cuarenta años. Dios designó a Sansón para que luchara contra ellos. Tenía una fuerza física extraordinaria. (más…)


   Un día hablaba con Ricardo. La conversación derivó hacia el tema de la Comunión y le pregunté si lo hacía a menudo. Con alegría, satisfecho de sí mismo, me contestó: «Todos los domingos». ¿Y por qué no lo haces dos o tres veces por semana?». Se quedó pensativo y me dijo: «Porque me cuesta vencer mi pereza y comodidad». Me agradó que fuera tan sincero. Pensé que, si era valiente para decir la verdad, podría vencer los obstáculos que tenía para comulgar con frecuencia. Quise ayudarle a que entendiera la importancia de la Comunión. Por eso le hice esta pregunta: “¿Cuántas veces comes durante el día?”. «Cuatro», me contestó. «¿Y por qué lo haces?». «Para vivir y para crecer». «Muy bien, Ricardo». «Has acertado». (más…)


    Un niño halló un frasco de nueces en la mesa. (más…)
Felicidad

   “No hay en el mundo señorío    como la libertad del corazón.”    Baltasar Gracián (más…)

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