Érase una vez un cuervo sediento. Había volado mucho tiempo en busca de agua.

    De pronto vio una vasija. Descendió y vio que contenía un poco de agua, pero estaba en el fondo de la vasija y él no llegaba con el pico.

    -Pero debo beber esa agua –graznó-. Estoy demasiado fatigado para seguir volando. ¿Qué haré? Ya sé. Volcaré la vasija.

    Le pegó con las alas, pero era demasiado pesada. No podía moverla.

    Recapacitó.

    -¡Ya sé! La romperé y beberé el agua cuando se derrame. Estará muy sabrosa.

    Con pico, garras y alas se arrojó contra la vasija. Pero era demasiado fuerte.

    El pobre cuervo se tomó un descanso.

    -¿Qué haré ahora? No puedo morir de sed con el agua tan cerca. Ha de haber una manera, y sólo necesito pensar hasta descubrirla.

    Al cabo de un raro el cuervo tuvo una idea brillante. Había muchos guijarros en torno. Los tomó uno por uno y los arrojó en la vasija. Poco a poco el agua subió, hasta que al fin pudo beberla. ¡Qué sabrosa estaba!

    -Siempre hay un modo de vences los escollos –dijo el cuervo-, si sabemos aguzar el ingenio.

    Esopo

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Buscar soluciones para resolver las dificultades.

    Contenido.- Trabajo

       Después de haber creado Dios la tierra y de haberla enriquecido con toda suerte de bienes, tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara, es decir, para que lo trabajase. El Señor, que había hecho al hombre a su imagen y semejanza, quiso también que participase en su poder creador, transformando la materia, descubriendo los tesoros que encerraba, y que plasmase la belleza en obras de sus manos. De ninguna fue el trabajo un castigo sino, por el contrario, “dignidad de vida y un deber impuesto por el Creador, ya que el hombre fue creado para que trabajara. El trabajo es un medio por el que el hombre se hace participante de la creación y, por tanto, no sólo es digno, sea el que sea, sino que es un instrumento para conseguir la perfección humana -terrena- y la perfección sobrenatural.

        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo III. Página 313 y siguientes. Ediciones Palabra.)

    Actividades.-

   1. Hacer copias de esta fábula para cada chico.

   2. Formar equipos de 5 ó 6 alumnos y contestar estas preguntas:

    a) ¿Qué problema o necesidad tenía el cuervo?

    b) ¿Cuál fue la primera idea que tuvo para beber el agua?

    c) ¿Por qué no pudo volcar la vasija?

    d) ¿Por qué no pudo romper la vasija?

    e) ¿Cómo consiguió al final beber el agua?

   3. Los secretarios leen las contestaciones a las preguntas.
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