La formación del carácter tiene un crecido número de obstáculos, y no es raro que muchos jóvenes tropiecen con ellos y echen a perder su carácter.

    Uno de estos obstáculos, como ya has podido ver, es el temor que de continuo te acosa: “Bien; yo tengo mis principios sólidos en esta cuestión; pero si los sigo, ¿qué dirán los demás?” Quien no hace sino correr en pos del beneplácito de los hombres, de sus favores, y por ello está dispuesto a negar los principios, de antemano aceptados, es muy natural que nunca llegue a formarse un carácter firme. El joven de carácter no se preocupa del juicio que sus obras merezcan a los hombres, sino del fallo que sobre ellas emita su propia conciencia. ¡Qué espectáculo más triste, por ejemplo, el de aquellos jóvenes que “por amor a la sociedad”, mejor dicho, por temor a los hombres, sostienen conversaciones, hacen cosas, a las que su alma honrada vuelve las espaldas cuando están a solas y no sienten la nefasta influencia del respeto humano!

    Otro obstáculo del carácter son las fuerzas desordenadas de nuestro interior; y es un contrasentido hablar de carácter, mientras no hayamos puesto en orden este bosque salvaje personal. En el alma de cada joven hay una o dos pasiones grandes, fuertes; hay algunos vicios que la dominan. Descubrir estas pasiones y tenerlas a raya, he aquí el camino seguro de la formación del carácter. No pierdas el tiempo en la extirpación de faltas pequeñas. Sujeta la pasión dominante; después vencerás con facilidad las restantes. En este joven, por ejemplo, el vicio capital es la comodidad, que huye del trabajo con espanto y terror; en otro, es la gula exagerada; en un tercero, la charla continua; en el de más allá, la ira precipitada, o el amor propio exagerado, la testarudez. Todos estos defectos son otros tantos focos de rebeldía en el reino de tu alma. Si no los vences a tiempo, si no los encadenas ahora, muy mal te saldrá más tarde la partida.

    Tihamer Toth. El joven de carácter. Atenas.

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Vencer el “qué dirán” y las pasiones dominantes.

    Contenido.- Respetos humanos

   Consiste en un medio vergonzoso a dar la cara, a presentarnos como somos o defender nuestras ideas ante los demás, por temor a que se burlen de nosotros y a quedar mal.

   Se puede ceder a los respetos humanos por falta de valentía o por egoísmo. Se prefiere quedar en el anonimato antes que pasar un mal rato. Es el miedo “al qué dirán”, en previsión de los comentarios irónicos, zafios o hirientes que se puedan seguir.

   Quien ocultara su personalidad cristiana entre sus compañeros y amigos, sería merecedero de aquellas palabras de Jesús: “Quien me niegue ante los hombres, Yo también le negaré ante mi Padre que está en los cielos.” (Mt 10,32)

    Actividades.-

   1.El profesor lee el texto y explica su contenido.

   2. Cada alumno contesta individualmente a estas preguntas:

    a) ¿En qué consiste el “qué dirán”?

    b) ¿Qué otros obstáculos suelen presentarse?

    c) ¿Señala varios vicios que pueden tener algunos jóvenes?

    d) ¿Qué hacer para dominar los vicios dominantes?

   3.Varios alumnos leen las contestaciones
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