Cuando Jesús se acercaba a la ciudad de Jericó, un ciego que estaba sentado pidiendo limosna al borde del camino, preguntó qué tropel era aquel que se oía. Le dijeron que pasaba Jesús. El ciego empezó a gritar:

       – ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!

       La gente le reñía molesta por sus continuos gritos. Jesús mandó que hicieran sitio y se lo acercaran y, sabiendo qué era lo que quería, le dijo:

    – Recobra la vista; tu fe te ha salvado.

       Empezó a ver, y siguió glorificando a Dios.

       Andaba ya Jesús por una de las calles de la ciudad y un hombre se puso de puntillas para poder verle porque había oído hablar mucho de Jesús y quería conocerlo. Este hombre se llamaba Zaqueo; era rico y jefe de recaudadores de impuestos, conocidos con el nombre de publicanos y considerados como pecadores. Como era de baja estatura no podía ver a Jesús a causa de la gente que lo rodeaba; corrió para adelantarse y se subió a una higuera que crecía en la calle por la que iba a pasar el Maestro.

       Al llegar allí Jesús alzó los ojos y vio a Zaqueo encaramado. Se cruzaron la mirada y Jesús le dijo:

       – ¡Zaqueo, baja; voy a hospedarme hoy en tu casa!

       Muchos empezaron a murmurar porque había ido a casa de un pecador.

       Cuando terminaron de comer Zaqueo dijo a Jesús:

       – Señor, daré a los pobres la mitad de cuanto tengo, y si en algo he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más

       Jesús le dijo:

       – Hoy ha entrado la salvación a esta casa.

       (Lucas 18, 35-43; 19, 1-10)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 214) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Seguir la propia vocación

    Contenido.- Vocación

    Toda la vida de Mateo y los apóstoles estuvo centrada en su Señor y Maestro; en su fidelidad a Jesús encontró el sentido de su vida. Ninguna resistencia opuso a la llamada, y supo estar en el Calvario cuando todos los demás habían desaparecido.. Así ha de ser nuestra vida, pues, aunque el Señor hace llamamientos especiales, toda su predicación tiene algo que comporta una vocación, una invitación a seguirle en una nueva vida, cuyo secreto Él posee: si alguno quiere venir en por de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga.

    A todos nos ha elegido el Señor -a algunos con una vocación específica- para seguirle, imitarle y proseguir en el mundo la obra de su Redención. Y de todos espera una fidelidad alegre y firme, como la del Apóstol Juan. También en los momentos difíciles.

    Actividades.-

   1.Leer en voz alta el relato y contestar a estas preguntas:

    a) ¿Qué gritaba el ciego?

    b) ¿Por qué le reñían al ciego?

    c) ¿Por qué Zaqueo se subió a una higuera?

    d) ¿Por qué a los publicanos se les consideraba pecadores?

    e) ¿Qué dijo Zaqueo después de comer?

   2. Varios alumnos leen las contestaciones a las preguntas.
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