Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del Sumo Pontífice y entró con Jesús en el atrio. Pedro, sin embargo, estaba fuera a la puerta. Salió entonces el otro discípulo que era conocido del Sumo Pontífice, habló a la portera e introdujo a Pedro. La muchacha portera dijo a Pedro:

    -¿No eres también tú de los discípulos de ese hombre?

    -No lo soy -contestó secamente Pedro.

    Se sentó bajo el pórtico cuando lo vio otra criada:

    -Éste estaba con Jesús Nazareno.

    -No conozco a tal hombre -negó Pedro con juramento.

    Huyó al centro del patio con los que estaban de pie calentándose en la fogata. Uno de ellos lo miró al resplandor de las llamas y le preguntó:

    -¿No eres tú uno de sus discípulos?

    -¡No sé lo que dices; no lo soy!

    Pasado un rato otro dijo:

    -De veras que éste andaba con Jesús; pues se nota claramente que es galileo.

    Pedro empezó a lanzar imprecaciones y a maldecir y jurar:

    -¡No conozco a ese hombre de quien habláis!

    -Yo te vi en el huerto con él -le aseguró otro.

    Y Pedro volvió a negar. De repente un gallo lanzó su canto de la madrugada. Pasaba entonces Jesús por el patio después del juicio ante Caifás y miró a Pedro. Recordó lo que le había dicho unas horas antes y, saliendo afuera, empezó a llorar.

      (Juan 18, 15-18; Marcos 14. 66-72)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 230) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Valentía para confesar nuestra fe en Jesús.

       Contenido.- En las negaciones de Pedro vemos la muestra de humildad y sinceridad de los apóstoles que les lleva a contar sus propias debilidades. No se habla a quí acerca del arrepentimiento de Pedro, aunque se da por supuesto al mencionar el canto del gallo: de la misma brevedad del relato se deduce que el suceso era muy conocido por los primeros cristianos. Después de la Resurrección quedará más patente el alcance del perdón de Jesús, que confirma a Pedro en su misión de Príncipe de los Apóstoles.

    “En este torneo de amor no deben entristecernos las caídas, ni aún las caídas graves, si acudimos a Dios con dolor y buen propósito en el sacramento de la Penitencia. Es cristiano no es un maníaco coleccionista de una hoja de servicios inmaculada. Jesucristo Nuestro Señor se conmueve tanto con la inocencia y la fidelidad de Juan y, después de la caída de Pedro, se enternece con su arrepentimiento. Comprende Jesús nuestra debilidad y nos atrae hacia sí, como a través de un plano inclinado, deseando que sepamos insistir en el esfuerzo de subir un poco, día a día” (San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 75).

         (Sagrada Biblia. Santos Evangelios. Traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Página 1402. Nota 25-27. EUNSA. Pamplona. 1983.)

    Actividades.- 

   1. Hacer teatro leído sobre este texto con estos personajes: narrador, la muchacha, Pedro, una criada y tres judíos.

   2. Escribir las contestaciones a estas preguntas:

    a) ¿Cómo siguió Pedro a Jesús?

    b) ¿Cuántas veces negó Pedro a Jesús?

    c) ¿Qué pasó con el gallo?

    d) ¿Se arrepintió Pedro?

    e) ¿Cuándo debemos arrepentirnos nosotros?

   3. Escribir en la pizarra algunas contestaciones. 
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