Los judíos condujeron a Jesús de Caifás al pretorio. Entonces Pilato salió fuera donde estaban ellos, y les dijo:
       – ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

       – Si éste no fuera malhechor no te lo hubiéramos entregado -le respondieron.

       – Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley -les dijo Pilatos.

       – A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie -le respondieron los judíos.

    Lo acusaban de alborotar al pueblo, de oponerse a pagar los impuestos al César y que se proclamaba el Cristo Rey.

    Pilato interrogó a Jesús acerca de estos cargos. Sobre si era rey, le respondió:

    -Soy rey, pero mi reino no es de este mundo.

    El procurador vio que era inocente y así lo manifestó. En ese momento acudió la turba a pedir el indulto que, según costumbre, se daba con ocasión de la Pascua. Pilato les dio. elegir entre un asesino llamado Barrabás o Jesús. Los príncipes de los sacerdotes incitaron a la turba a que gritara:

    -¡Haz morir a éste, y suéltanos a Barrabás!

    -¿Qué hago con Jesús que se llama el Cristo?

    -¡Crucifícale, crucifícale!

    -Yo no hallo en él causa de muerte; lo castigaré y lo soltaré.

    -¡Crucifícale, crucifícale!

    Pilato mandó soltar a Barrabás y que azotaran a Jesús. En el patio lo desnudaron y lo torturaron a latigazos; tejieron una corona de espinos y se la clavaron en la cabeza; le echaron encima, de las espaldas un trapo rojo como manto real, y entre las manos le pusieron un caña como cetro. Con este humillante aspecto lo presentó Pilato al pueblo.

    -¡Éste es el hombre!

    -¡Crucifícale! Según nuestra ley debe morir porque se dice Hijo de Dios

    Pilato se rindió, y se lavó las manos ante el pueblo, mientras decía: “Soy inocente de la muerte de este justo”. Así lo entregó para que lo crucificaran.

    (Juan 18, 28-40; 19, 1-16; Lucas 23, 1-25)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 232) 

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- Pedir perdón a Jesús.

   Contenido.- Jesucristo confiesa abiertamente que es y se considera Rey; pero por el modo de decirlo y por las explicaciones con que esclarece la naturaleza espiritual de este realeza, Pilato se convence de que no hay en ello ningún delito y que todas las acusaciones son capciosas. Sin embargo, en vez de tomar una resolución enérgica en defensa del inocente, contemporiza con los acusadores; pretende ganar popularidad a costa del reo y se contenta con manifestar su convencimiento de la inocencia de Jesús, como invitando a que desistan de su empeño. Esta debilidad da pie a que crezca la violencia de los acusadores y se abrave la situación.

    Con esa conducta Pilato pasa a ser el prototipo de los conformistas: “Un hombre, un… caballero transigente, volvería a condenar a muerte a Jesús (Camino, n. 393).

         (Sagrada Biblia. Santos Evangelios. Traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Página 1045. Nota 3-4. EUNSA. Pamplona. 1983.)

   Actividades.- 

   1.Después de hacer copias de este texto para los alumnos, leerlo en voz alta.

   2.Contestar por escrito a estas cuestiones:

    a) ¿Por qué llevaron a Jesús a Pilato?

    b) ¿De qué acusaban a Jesús?

    c) ¿Qué gritaba la gente?

    d) ¿Qué le hicieron a Jesús?

    e) ¿Qué significa “se lavó las manos”?

   3. Leer las contestaciones de varios alumnos. 
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Julio

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