Relatos

   En España existen organizaciones secretas, ¿qué riesgos entraña admitir sociedades ocultas que maniobran con sigilo en la política y otros ámbitos de la sociedad?

   La masonería promueve conciertos musicales en Barcelona a base de presentar a los compositores Mozart y Haydn como masones. Aunque es cierta la adscripción de estos músicos a este grupo secreto, sorprende, precisamente por su condición ocultista, que planteen abiertamente un acto de estas características y que, además, lo haga desde el diario La Vanguardia una defensora y militante de la ideología de género, Maricel Chavarría.

   Chavarría es una de las periodistas abanderadas del adoctrinamiento de la ideología de género y su labor se desarrolla en torno a la escritura de tesis forzadas sobre la ideología de género.

   En su edición de este lunes, 3 de octubre, la cabecera del periódico catalán da un gran relieve a un “concierto benéfico” basado, según la propia Chavarría, “en las aproximaciones masónicas de Mozart y Haydn”. La propia autora sostiene en el texto: “Qué puede ser mejor que sumergirse guiados por un mundo que ha resultado históricamente tan misterioso, opaco y fascinante como las lógicas masónicas”.

   El concierto en cuestión, celebrado en el Teatro Romea este lunes a las 20 horas fue con motivo del bicentenario del Supremo Consejo Masónico de España. Se da la circunstancia que el artículo recoge declaraciones de Maria Àngels Prats, secretaria del Supremo Consejo Masónico de España, primera mujer del territorio español que llega al grado máximo de profundización de la escuela libre de pensamiento. Prats subraya que desde la organización “queríamos hacer un concierto de música masónica compuesta por autores masones”.

   La masonería, entre lo público y lo secreto

   En un contexto general, la reflexión que la Masonería se presenta de dos maneras diferentes. Una cara pública, que aparece muy de cuando en cuanto, y otra cara no pública. Para saber más de esta segunda, hay que acudir al reportaje que hizo el Canal de Historia sobre la ‘Masonería en Portugal’ en el que diversos responsables de las ramas masónicas (existen varias masonerías en Portugal) declaraban que el secreto es algo propio de la masonería y lo justificaban en función del riesgo que puede tener ser masón.

   Por lo tanto, muchos responsables masones admiten el hecho de que se trata de una organización secreta. De hecho, es tan secreta que en sus reuniones utilizan nombres diferentes a los suyos, una práctica histórica en este grupo que se mantiene en la actualidad. La segunda consideración que cabe hacer en torno a las afirmaciones de estos responsables masones es, ¿realmente ser masón es un riesgo en nuestra sociedad? Si realmente supusiera un riesgo para sus miembros, no se podrían organizar eventos como el desplegado en Barcelona alrededor de un festival de música clásica con motivo del bicentenario del Supremo Consejo Masónico. Hoy en día supone asumir más y mayores riesgos ser cristiano que ser masón.

   Clandestino y secreto

   Cabe aclarar aquí la diferencia entre ‘clandestino’ y ‘secreto’, ya que la masonería se inscribe en el segundo calificativo. Es lógico que en situaciones reales de riesgo las personas prefieran que no se sepa que pertenecen a una organización determinada que pone en riesgo su integridad. A esta situación de verdadero riesgo se le llama clandestinidad, un ejemplo lo encontramos en los partidos políticos que en la época de Franco tuvieron que proseguir con su actividad en la clandestinidad.

   Por otro lado, ‘secreto’ significa que en condiciones normales no sabes a quien tienes al lado. Las sociedades democráticas en Europa son estados de derecho que garantizan la libertad de pensamiento de las personas. Por lo tanto el riesgo a la pertenencia de grupo en el caso de la masonería es una justificación insolvente para continuar siendo secretos.

   Sin embargo, ¿qué ventaja ofrece el secreto?, que puedes operar determinadas maniobras sin que se vea que pertenecen a un grupo en cuestión. Un ejemplo de este último aspecto lo encontramos de nuevo en una referencia históricas: el reportaje del Canal de Historia ya mencionado recogía declaraciones en las que los propios grupos masones reconocían que el golpe de estado que tuvo lugar en la Primera República portuguesa, a principios del siglo XX, era un golpe orquestado y organizado por la masonería. ¿Cuántos masones había en aquella época en Portugal?, según el reportaje, mil. Es evidente que a través de un mecanismo claro no se puede impulsar un cambio de esas características y la masonería ha utilizado el secretismo como herramienta para modificar la sociedad y la política a su conveniencia.

   La última cuestión que cabe pensar es si una sociedad democrática se puede permitir que hayan organizaciones secretas, es decir, que no se conozca la filiación pública y que se pueda mentir negando la adscripción a esa organización utilizando nombres encubiertos y alias en reuniones secretas para no saber quién es el otro.

   España tendría que legislar en esta materia y la Unión Europea también, porque así se beneficiaría la claridad y la transparencia; y los ciudadanos sabrían con quién están o quién les gobierna. Por ejemplo, se debería hacer incompatible cualquier cargo en la Administración ni de representación pública a una persona que pertenece a una organización que no cumple las normas de publicidad, transparencia e información. Se trata de una fórmula para que grupos de poder utilicen su condición de secretos para influir de forma sigilosa en la sociedad a través de las herramientas que tienen a su alcance.

   Con la autorización de: www.forumlibertas.com
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