Bebé como don de Dios

   Estás sentada descansando y, de repente, ¡una “patada”! Este mes empieza el movimiento. El feto vive una etapa muy activa que se traduce en roces suaves y golpes. Ahora, por primera vez, notas claramente la presencia del pequeño que habita en el interior de tu barriga. Podéis escuchar el latido de su corazón y sentir algún que otro ataque de hipo. Durante estas semanas, además, saldrás de dudas: el ginecólogo podrá determinar si es niño o niña.

   Este mes notarás, por primera vez y de manera muy clara, los movimientos del pequeño que crece en tu barriga. El feto, que ya mide entre 20 y 25 cm y pesa casi medio kilo, está muy activo. Se mueve de un lado a otro, da vueltas, patalea… está explorando el entorno donde vive y, desde luego, se hace notar. Cuando menos te lo esperas, ¡una “patada”! O un leve roce o una especie de cosquilleo… A partir de ahora, cualquier persona que acerque el oído a tu panza podrá oír el ritmo cardíaco del bebé e, incluso, un inesperado ataque de hipo. Esos sonidos son, precisamente, los que también escucha el feto, dotado ya de unos diminutos pero completísimos tímpanos que le permiten oír el latido de su corazón y el ruido de su propio cuerpo al golpearse contra la pared uterina. Deja, por tanto, de vivir en silencio. Y no sólo por los sonidos que emite por sí mismo: a estas alturas del embarazo, ya percibe los cambios que se producen en el exterior, es decir, al otro lado de tu barriga. Escucha ruidos amortiguados y nota los cambios de luz a través de tu cuerpo. La barriga funciona como un filtro entre el feto y ese mundo externo que todavía tardará unos meses en ver.

   Más movimientos, más cambios

   El contacto con el exterior y el sentido de la audición no son, ni mucho menos, los únicos cambios que vive el feto durante este quinto mes de embarazo. El pequeño tiene períodos de sueño y de vigilia a intervalos regulares y empieza a expresarse a través del cuerpo. Debido a un acto reflejo, arruga la frente de vez en cuando, esboza una mueca cercana a la sonrisa, bosteza, se chupa el dedo, engulle pequeñas dosis de líquido amniótico, mueve la musculatura corporal… En definitiva, está entrenando las partes del cuerpo que están en plena formación.

   Crecimiento

   Durante este mes de embarazo, el feto crece más que en cualquier otro. La evolución de su cuerpecito continúa sin parar. El futuro bebé todavía no puede emitir sonidos, pero las cuerdas vocales ya se están formando. Una suave pelusa, llamada lanugo, cubre su cuerpo, que no se desprenderá de ella hasta unas semanas después del parto. Además de esta fina capa de vello, la piel del feto, cada vez más gruesa, está recubierta de una sustancia que le sirve de protección. También aparecen las cejas, las pestañas blancas y el cabello de la cabeza, muy suave. Su corazón late a gran velocidad, entre 120 y 160 latidos por minuto. Si el ginecólogo utiliza un estetoscopio, podremos escuchar el ritmo cardíaco del pequeño. Lo que no podemos ver ni oír es, precisamente, la parte más desarrollada: la enorme cantidad de células nerviosas que, durante este mes, han completado su dotación al cerebro. El nuevo ser nunca tendrá tantas neuronas como ahora. Y hablamos de cantidad, porque todas esas neuronas están vacías de información y todavía tienen que conectarse entre sí y “llenarse” de contenido. Pero poco a poco. De momento, se ha creado la estructura para que, más adelante, el pequeño almacene toda la información.

   Otras partes del organismo van completándose. Los músculos son cada vez más fuertes, los movimientos más enérgicos y el esqueleto más resistente. Las manos están completamente formadas, las huellas dactilares están casi dibujadas y el sentido del tacto está cada vez más desarrollado. Por último, un pequeño cambio: a la criatura se le están formando las uñas.

   ¿Niña o niño?

   Al final de este mes, el feto es ya todo un hombrecito… o una mujercita, porque este mes ya podemos conocer, si estamos interesados y la posición en que se encuentre él o ella lo permite, el sexo del futuro bebé. Sus órganos sexuales están perfectamente definidos y la ecografía puede determinar si es niño o niña. Cuando entremos en el sexto mes de embarazo, por tanto, ya podemos empezar a pensar el nombre que recibirá el recién nacido. Generalmente, durante este mes la madre establece una relación muy directa con el pequeño, que ahora percibe como una presencia constante. El quinto mes es, precisamente, cuando algunas de las molestias características de la embarazada desaparecen por completo, o casi. Por eso, la futura madre se siente mucho mejor y empieza a disfrutar del embarazo. Y a esperar.

   Eva Moure Regueiro.  Asesorada por: Ariel Gore,  Autor 

   Con la autorización de: www.solohijos.com
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