Aborto

   Muchos jóvenes no saben que hubo un tiempo no muy lejano que a los seres humanos indeseados se les exterminaban como si se tratara de una plaga ratas peligrosa. Los que hemos estado de visita en alguno de ellos, como el de Auschwitz en Polonia, sabemos el horror de la masacre. Uno sale de allí con el alma encogida y el corazón acelerado.

   Pero aquello no ha acabado. Hoy se sigue utilizando productos e instrumentos para exterminar a los seres humanos no deseados. Para millones de personas el niño en el vientre materno es un enemigo que hay que eliminar. Y algunos incluso habiendo ya nacido y crecido. Nunca el ser humano indefenso, como es el concebido pero aún no nacido, ha estado tan perseguido y tan odiado. Y a estas alturas de la historia de la humanidad, en la que tanto se exalta la democracia, hay unos seres humanos a los que no se les pregunta si quieren o no vivir, y se les mata con sadismo.

   Los campos de exterminio, también llamados campos de la muerte o fábricas de la muerte, eran un tipo de campo de concentración construidos durante la Segunda Guerra Mundial por la Alemania nazi para asesinar judíos y otros grupos considerados indeseables por el gobierno nazi, como comunistas, masones, gitanos, homosexuales, Pentecostales, Testigos de Jehová y discapacitados.

   Los Nazis denominaron la “solución final” (Endlösung en alemán) al asesinato sistemático de todos los judíos como parte del Holocausto.

   A diferencia de los campos de concentración como Dachau y de los campos de trabajo de esclavos, donde las espantosas tasas de mortalidad eran consecuencia de la inanición y de los maltratos, los campos de exterminio fueron diseñados específicamente para la eliminación de personas. Seis de los siete campos de exterminio alemanes se construyeron en el actual territorio de Polonia (Polonia ocupada) y estaban equipados con cámaras de gas y otros medios.

   Los abortos en España

   El Ministerio de Sanidad y Política Social de España indicó que el porcentaje de interrupciones voluntarias del embarazo creció en 2008 un 3,27% respecto al año anterior. Sin embargo, este incremento es menor al de años anteriores que desde 2004 aumentaba una media de un 6%.

   Los datos del 2008 precisa que 115.812 mujeres españolas se sometieron a una interrupción voluntaria del embarazo. O sea, un incremento de un 3,27% respecto al 2007, aunque inferior al experimentado el año 2006 (de un 10,3%).

   Asimismo, este informe también manifiesta una disminución en un 1,27% del número de abortos practicados en adolescentes respecto a 2007. No obstante, su tasa por cada mil mujeres en edad fértil (15 a 44 años) y en menores de edad (15 a 18 años), se mantienen inalterables.

   Si han disminuido los abortos en parte se debe a la píldora del día después, que si hubo fecundación también es un aborto.

   La Estadística de Interrupción Voluntaria del Embarazo del Ministerio de Sanidad y Política Social de España informó que la mayoría de abortos en este país son de extranjeras y, además, que tres de cada diez mujeres que se someten a esta intervención provienen de Latinoamérica.

   Asimismo, este informe señaló que en 2008 se llevaron a cabo 115.812 abortos en España, un 3,27% más que el año anterior. Entre las principales razones para tomar esta decisión se encuentra la actual crisis económica. De hecho, el 15% que lo realizó estaban desempleadas en ese momento.

   Para tener una perspectiva más amplia de esta investigación por nacionalidades, las latinoamericanas que abortaron son 28.894, las de Europa del Este y de África 12.304 y 6.025 respectivamente. Este estudio confirmó además el llamado “turismo abortista”: un promedio de 2 mil mujeres no residentes en España viajaron solamente a este país para abortar.

   El aborto no es solo un tema religioso, sino humano

   Según una investigación realizada por la Universidad de la Ciudad de Nueva York, existen diversos factores (económicos, sociales y de salud) que priman sobre los preceptos religiosos, en la toma de decidir abortar por mujeres jóvenes.

   El estudio, que tuvo una perspectiva sociológica, fue dirigido por la investigadora Amy Adamczyk, profesora de la mencionada casa de estudios. El mismo contó con la participación de 1.504 mujeres que no se habían casado, y que se encontraban entre las edades de 14 y 26 años cuando supieron que estaban embarazadas.

   En palabras del propio Adamczyk, los resultados demostraron que “las mujeres jóvenes y no casadas se enfrentan a una serie de factores sociales, económicos y de salud que hacen que sea difícil para ellas actuar de acuerdo a sus valores religiosos a la hora de decidir si interrumpen o siguen adelante con el embarazo.”

   Con ello se demostró que las estadísticas relacionadas a los abortos o embarazos interrumpidos en mujeres jóvenes solteras tienen poca relación con la formación religiosa que obtuvieron en centros educativos.

   Fuente: http://www.elembarazo.net

   ¿Cuándo cumplirá el Gobierno español sus promesas electorales? Cada día que pasa aumenta la masacre. Por justicia y humanidad hay que defender la vida, que no es nuestra.

   Original de www.religionenlibertad.com Actualizado 10 abril 2013
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