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   “Mamá, ¡Alex habla dormido!” La primera en darse cuenta fue tu hija, que comparte habitación con Alex, pero poco después también vosotros lo oísteis hablar en sueños. O, más que hablar, murmurar, porque no se entiende nada de lo que dice. La somniloquia (o hablar dormido) es una conducta del sueño bastante habitual. No hay por qué preocuparse, no es ningún trastorno, aunque podemos adoptar algunas medidas preventivas que tranquilicen a nuestro hijo antes de ir a dormir.

   Es de noche. Tienes sed y te levantas para beber un vaso de agua, pero cuando pasas por delante de la habitación de tu hijo lo oyes hablar. Miras el reloj, son las tres de la madrugada y piensas “¿se ha puesto a jugar a esta hora?”. Pero, ¡sorpresa! Cuando abres la puerta de la habitación lo ves durmiendo plácidamente. Ésta es una situación que resulta familiar a los padres que tenemos hijos que hablan dormidos. Se conoce con el nombre de somniloquia.

   Esta tendencia a hablar dormido suele aparecer a altas horas de la madrugada, y a veces llega incluso a ir acompañada de gritos, lloros y risas. Se da más frecuentemente en niños que en niñas y se especula con la posibilidad de que exista cierta influencia genética en este fenómeno, aunque no está demostrado.

   Los niños que padecen somniloquia hablan de manera incoherente y rápida, aunque a veces las palabras llegan a ser perfectamente comprensibles para la persona que escucha. En raras ocasiones el niño puede mantener un diálogo. Lo más frecuente es que emita sonidos o voces que no llegan a ser palabras, como si el niño todavía no hubiese aprendido a articular correctamente los sonidos, aunque también pueden escucharse palabras sueltas.

   Pese a lo que culturalmente nos han hecho creer, un niño que habla por la noche no cuenta sus secretos más ocultos. Seguro que has escuchado a alguien decir alguna vez: “Anoche mi hijo hablaba en voz alta. Cuando haga alguna “trastada” me enteraré”. Eso no puede suceder. Las palabras que el niño emite aparecerán de forma inconexa. ¿Qué queremos decir con ‘inconexa’? Que las palabras están descontextualizadas. El niño no está pensando de manera consciente, no puede organizar sus ideas, por lo que es imposible que dé un significado y una intencionalidad a lo que está diciendo. Además, debe quedar claro que cuando el niño se despierte, no va a recordar nada de lo que ha pasado, como ocurre en los casos de sonambulismo y terrores nocturnos.

   Siempre se hace la broma de contar al niño que sabes todo lo que piensa porque lo escuchas hablar dormido. ¿Es esto negativo? En realidad, sí. ¿Por qué? Porque podemos crear una angustia que multiplicará estos episodios.

   Si adoptamos medidas preventivas podemos llegar a controlar la somniloquia, aunque para ponerlas en práctica deberíamos conocer las posibles causas que la originan:
· estrés
· fiebre
· apnea nocturna (ronquidos)
· terrores nocturnos
· una sobreexcitación del niño debida a:

   – programas de televisión con contenidos violentos (televisión y violencia)

   – juegos demasiado activos durante la tarde-noche (éste sería el caso de algunos videojuegos o juegos de ordenador, que alteran y excitan al niño)

   La somniloquia no representa ningún problema para el niño, por lo que no existe tratamiento médico. Entonces, ¿no podemos hacer nada si éste es el caso de nuestro hijo? Sí, siempre se puede hacer algo:
· Evitemos que se excite demasiado a partir de las primeras horas de la tarde, así se acostará más tranquilo.
· Procuremos que no vea programas de televisión ni utilice videojuegos en los que predomine la violencia.
· Si notamos al niño demasiado alterado, podemos enseñarle una serie de técnicas de relajación para favorecer el sueño tranquilo.

   Ciara Molina García. Licenciada en Psicología

   Con la autorización de: www.solohijos.com
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