aborto

   Hermosa historia de amor y vida [2013-04-12]

    Una travesía para encontrar el sentido de la vida.

    Melissa Ohden sobrevivió a un aborto sin consecuencias físicas. Se enteró a los 14 años, buscó afanosamente a su madre pero al final no quiso conocerla. Y su misión de dar voz a los sobrevivientes del aborto se desató cuando vio la película October Baby en el 2007.

    Melissa es una de las 44 mil supervivientes del aborto. 55 millones, en Estados Unidos, no tuvieron tanta suerte como Melissa. Ella tenía que haber nacido muerta, tras el aborto salino que le habían practicado, por lo que la iban a tirar a la basura, pero una trabajadora del abortorio la escuchó llorar y, milagrosamente, decidieron salvarle la vida. Estuvo tres meses en cuidados intensivos, y después fue dada en adopción.

   Melissa no sólo sobrevivió al aborto, sino que no padece secuelas de salud.

   “Soy una de las personas más bendecidas del mundo”, en declaraciones recogidas por la Revista Misión.

   Pero, “no es fácil ser superviviente de un aborto en una sociedad que ha abrazado la cultura de la muerte durante tanto tiempo”.

    CUENTA SU HISTORIA

   “Yo sabía desde que puedo recordar que yo no había sido sólo adoptada, sino que había nacido unos cuatro meses antes de tiempo. Sabía que había estado muy enferma y era muy pequeña, y los médicos no tenían un pronóstico muy bueno para mi vida. Yo no tenía muchas preguntas, porque estaba sana. Estaba en una casa grande. Me encantaba, y la vida era buena”.

   Pero Melissa Ohden sólo conocía parte de la historia. Ella tenía 14 años cuando su hermana mayor se quedó embarazada fuera del matrimonio y consideró un aborto. La madre de Melissa, Linda, quería parar el aborto de su y le dijo a sus hijas las circunstancias impactantes del nacimiento de Melissa.

   “Ella dijo: ‘Nunca quise hacérselos saber. No hay manera fácil de decir esto. Por favor, sepan que siempre las amaré. Entonces ella sólo poco a poco lo soltó. Ella dijo que la madre de Melissa tuvo un aborto durante su quinto mes de embarazo y tu sobreviviste”

   En 1978, la madre de nacimiento adolescente Melissa, entró en una clínica de aborto esperando salir con su “problema” resuelto. Eligió una inyección de solución salina para acabar con la vida de su bebé de cinco meses de edad. Cuando el procedimiento había terminado, una enfermera oyó al pequeño bebé llorando en los residuos médicos desechados.

   Los servicios sociales sabían que el señor y la señora Cross querían adoptar a otra niña. No sabían si ellos podrían tomar un bebé de alto riesgo.

   Linda, la madre de Melissa dijo:

   “Cuando vimos por primera vez a Melissa, con la cabeza afeitada de templo en templo, porque era demasiado pequeña para chupar y se le daba de comer por vía intravenosa, ellos nos dijeron que todas las cosas que podrían salir mal con ella por el nacimiento prematuro, pero tan pronto como la pusieron en mis brazos, yo sabía que iba a estar bien. Ella era simplemente hermosa. Absolutamente preciosa”.

    LOS POR QUÉ DE MELISSA

   Melissa se recuperó completamente, y vivió una infancia normal hasta que las circunstancias de su nacimiento fueron reveladas. Ahora las preguntas inundaron su mente.

   Melissa dice:

   “La gran pregunta era: ¿Por qué? ¿Por qué podría tomar la decisión de poner fin a mi vida? ¿Podría haber sido tan deseada y amada por ellos? A pesar de que sabía que Jesús me amaba y mi familia me amaba, no podía quitarme el dolor. Para mí, tenía un sentido absoluto buscar a mis padres biológicos. Quería respuestas y luego querer hacerles saber que yo estaba bien. También quería hacerles saber que no importa, que sigo siendo su hija, y hacerles saber que yo también les perdonó”.

   Durante los próximos 16 años, Melissa llevó a cabo una búsqueda exhaustiva y dolorosa de sus padres biológicos. Después de obtener el acceso a los registros, descubrió que su verdadero padre había fallecido. Ella fue capaz de localizar a sus abuelos maternos que respondieron a sus esfuerzos, pero decidió que mejor era no ponerse en contacto con su madre biológica.

   “En la carta, mi abuelo incluyó un par de fotos de mi madre. Cuando vi esas fotos, no podía reconocer nada sobre mí mismo en ella. Ese fue un momento muy importante en mi vida. Dije, ‘Señor, yo lo entiendo. Yo no soy ella. Yo no tenía que ser ella. Yo soy yo y yo soy un don maravilloso de la manera que tú me hiciste’”.

    SE SANÓ PARA SER MADRE

   Melissa ahora está casada, y no hay ninguna duda en su mente que Dios la salvó con un propósito. Parte de ese objetivo, dice, es compartir la historia de su vida con el mundo. Ella atesora ser una madre también.

   “Sé que era el plan de Dios para mí también, porque todos estos años yo quería desesperadamente ser madre. Pero estaba muy asustada. Tuve que sanar mi vida de mucho dolor. Yo no quería ser madre hasta que me sintiera como si estuviera entera”.

   Irónicamente, Melissa dio a luz a Olivia en el mismo hospital donde su vida iba a terminar.

    ”Yo solía conducir lejos de ese hospital agarrando el volante de mi coche, porque era muy doloroso para mí saber que ese es el edificio donde yo luchaba por mi vida. Ahora puedo conducir cerca de ese hospital con la cabeza bien alta, porque tiene los recuerdos más hermosos que jamás se pueden tener en esta vida. No hay regalo más grande, creo, que una mujer pueda dar la vida a un niño. Y si ella cree que no puede mantener a ese niño para siempre, lo mejor que puede hacer para el niño es, pues, darle la alegría de estar con otra familia para su adopción. Las personas pueden decir todo el tiempo: ‘Tú no debería haber existido. ¿Cómo has vivido?’ Para mí la respuesta es muy simple. Fue el Señor. Tenía toda la mano en mi. El Señor me ha empaquetado de esta manera y me hizo la persona que soy y compartir su mensaje”.

    UNA PELÍCULA DESPERTÓ SU MISIÓN

   Fue al conocer la historia y el testimonio de Gianna Jessen – mujer en la que está basada la película de October Baby cuando su vida cambió.

   “Supe que había alguien más que entendía lo que se siente al sobrevivir a un aborto, y esto me dio la fuerza para salir del anonimato“. En 2007 dio a conocer su historia.

   “Yo sabía que podía llevar una vida ‘normal’ fuera de la mirada pública, pero no soportaba la idea de encontrarme un día delante de Dios y tener que decirle: ‘Lo siento mucho, pues nunca fui lo suficiente fuerte para hacer aquello por lo cual salvaste mi vida’”.

   Por eso fundó The Abortion Survivors Network, una plataforma para dar voz a los supervivientes del aborto y ayudar a cambiar la mentalidad a favor de la vida y de la maternidad.

   “Vivimos en un mundo que quiere decidir quién es digno de vivir y de ser amado, pero la gente no se da cuenta de que a ellos también se les podría haber considerado indignos de vivir”, dice

   Fuentes: CBN, Signos de estos Tiempos. Original de: www.forosdelavirgen.com
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