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El siglo de las luces, el tiempo que va desde finales del sXVII a principios del sXIX, el tiempo de la Ilustración, la época que quiso arrinconar las “tinieblas” de la Humanidad con la “luz” de la razón, fue una época en la que no siempre sus protagonistas pretendieron esto. Como muy bien dijo Arthur Eddingtong (1882-1946), astrofísico inglés que trabajaba sobre la teoría de la relatividad: “Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista. Todos ellos fueron filósofos muy mediocres”.
   
   “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo. El hombre cuanto más conoce la realidad y el mundo y más se conoce a sí mismo en su unicidad, le resulta más urgente el interrogante sobre el sentido de las cosas y sobre su propia existencia.Desde siempre nacen las preguntas de fondo que caracterizan el recorrido de la existencia humana: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo y a dónde voy?, ¿por qué existe el mal?, ¿qué hay después de esta vida?… Son preguntas que tienen su origen común en la necesidad de sentido que desde siempre acucia el corazón del hombre: de la respuesta que se dé a tales preguntas, en efecto, depende la orientación que se dé a la existencia”. 

Con estas palabras empieza la encíclica Fides et Ratio del Papa san Juan Pablo II del año 1998. Las reproduzco aquí para encabezar este escrito sobre la manifestación de la fe y de las creencias de algunos científicos, algunos de ellos premios Nobel, que han dejado una huella importante en la Humanidad por sus descubrimientos, inventos o investigaciones. Los dos primeros no son de esta época, pero son sus precursores.

 

Nikolaj Koperniko (1473-1543), astrónomo polaco, fundador de la teoría heliocéntrica del sistema solar:

 

¿Quién, que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?

 

Johannes Kepler (1571-1630), astrónomo alemán, estableció las leyes del movimiento de los planetas alrededor del sol:

 

Dios es grande, grande es su poder, infinita su sabiduría. Quisiera yo anunciar a los hombres la magnificencia de tus obras en la medida en que mi limitada inteligencia puede comprenderla.

 

Isaac Newton (1643-1727), físico inglés, descubridor de la ley de la gravitación universal y de las leyes de la luz y de la óptica:

 

Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente.

 

Carl Linné (1707-1778), naturalista sueco, estableció el sistema de clasificación de los tres reinos de la Naturaleza:

 

He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente y me he postrado de hinojos en adoración.

 

Alessandro Volta (1745-1827), físico italiano, descubrió las nociones básicas de la Electricidad y la pila eléctrica:

 

Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir y de morir.

 

André-MarieAmpere (1775-1836), físico francés, inventor del telégrafo y descubridor de la ley del electromagnetismo:

 

¡Cuán grande es Dios, y nuestra ciencia una nonada!

Carl Gauss (1777-1855), matemático alemán, padre de la teoría de los números y de la estadística:

 

Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos podido vislumbrar.

 

Charles Darwin (1809-1882), naturalista inglés, formuló la Teoría de la evolución de las especies:

 

Jamás he negado la existencia de Dios. Pienso que la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios me parece la imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso, sublime sobre toda medida, y el hombre hayan sido frutos del azar.

 

Robert Mayer (1814-1878), físico y médico alemán, enunció la Ley de la Conservación de la Energía:

 

La verdadera ciencia y la verdadera filosofía no pueden ser otra cosa que una propedéutica de la religión cristiana.

 

Louis Pasteur (1822-1895), químico francés, padre de la microbiología, de la teoría germinal de las enfermedades infecciosas y creador de vacunas en el laboratorio:

 

En un viaje en tren Pasteur, ya anciano, iba rezando el rosario. Un joven universitario que le observaba le dijo: “¿Por qué́ en vez de rezar el rosario no se dedica a instruirse un poco más? Yo le puedo enviar algún libro”. Pasteur le entregó su tarjeta y le dijo: “Puede enviármelo aquí: Louis Pasteur, instituto de Ciencias de París”. El universitario se quedó́ avergonzado.

 

Thomas Edison (1847-1931), inventor americano con más de 1.200 patentes:

 

Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios.

 

Max Planck (1858-1947), físico alemán, formuló la Teoría Cuántica, Premio Nobel 1918:

 

Nada nos impide –y el impulso de nuestro conocimiento lo exige– relacionar mutuamente el orden del universo y el Dios de la religión. Dios está para el creyente en el principio de sus discursos, para el físico, en el término de los mismos.

 

Guillermo Marconi (1874-1937), ingeniero italiano, inventor de la telegrafía sin hilos, Premio Nobel de Física en 1909:

 

Lo declaro con orgullo: soy creyente y creo, no solo como católico, sino también como científico.

 

Albert Einstein (1879-1955), físico alemán, formuló la teoría de la relatividad, Premio Nobel de Física en 1921:

 

Todo aquel que está seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre y ante el cual, nosotros, con nuestros poderes, debemos sentirnos humildes.

 

Erwin Schrödinger (1887-1961), físico austríaco, trabajó en los campos de la mecánica cuántica y la termodinámica, Premio Nobel 1933:

 

La obra maestra más fina es la hecha por Dios, según los principios de la mecánica cuántica.

 

Howard Hathaway (1900-1973), ingeniero americano, padre del “cerebro electrónico”:

 

La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a si misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una “Causa Primera” grande, que no esté sometida a la segunda ley de la termodinámica y que por lo mismo, es Sobrenatural.

 

Wernher Von Braun (1912-1977), ingeniero aeroespacial alemán, padre de los cohetes espaciales:

 

Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo, que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración.

 

Allan Sandage (1926-2010), astrofísico americano, calculó la velocidad de expansión del universo:

 

Era casi un ateo en la niñez. La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es demasiado complejo y sus partes están demasiado interconectadas como para que todo sea debido a la suerte.

 

Ramon Torra i Puigdellívol. Original de www.forumlibertas.com ————–
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